Confesiones de Agustín, explicadas

La primera autobiografía de Occidente, escrita como una oración: la historia de un corazón inquieto que al fin encuentra descanso.

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Un libro que conversa con Dios

Las Confesiones de San Agustín, escritas hacia el año 397, son consideradas la primera autobiografía de la historia de Occidente. Pero no son un libro de memorias común: de principio a fin, Agustín no habla sobre Dios, habla con Dios. La obra entera es una oración, en la que recuerda su propia vida delante del Creador, confesando al mismo tiempo los pecados y la fe.

La obra tiene trece libros. Los nueve primeros cuentan la vida de Agustín: la infancia en el norte de África romana, la juventud desordenada en Cartago, los años perdidos en una secta, la larga búsqueda de la verdad y, por fin, la dramática conversión en un jardín de Milán. Los cuatro últimos cambian de registro y se convierten en reflexión sobre la memoria, el tiempo, la eternidad y la creación del mundo en el Génesis.

Este tema recorre la obra en tres etapas: primero qué es ella y quién fue Agustín, luego la historia de la conversión paso a paso, y por último las grandes ideas del pensador. La intención es sencilla: que un lector lego entienda, sin prisa y sin jerga, por qué un libro de mil seiscientos años todavía habla directamente al corazón de quien lo abre.