Cómo leer las Confesiones de Agustín sin perderse

Espera una oración, no un informe

El mayor choque para quien abre las Confesiones es el tono. Agustín no narra los hechos con frialdad; los entrega a Dios mientras los narra. Una escena banal, como haber robado frutas en la adolescencia, se convierte en ocasión de asombro: ¿por qué lo hice? Si esperas un relato directo, encontrarás la lectura demasiado emotiva. Si entiendes que es una oración, todo encaja: la emoción es el punto, no un exceso.

El mapa del libro, en una tabla

LibrosAsuntoQué esperar
I a IXLa vida de AgustínNarrativa: infancia, juventud, errores, búsqueda y conversión.
XLa memoriaSe vuelve reflexión: qué es recordar y cómo buscamos a Dios por la memoria.
XIEl tiempoLa pregunta famosa: ¿qué es el tiempo? Filosofía pura.
XII y XIIIEl GénesisUna lectura espiritual de los primeros versículos de la Biblia.

La mayoría de los lectores ama los nueve primeros libros y se atasca en el décimo. Es comprensible: la historia termina y el tono cambia. Pero el giro es deliberado. Habiendo confesado su pasado, Agustín confiesa ahora su presente, la mente que recuerda, y luego se sumerge en la propia Escritura. Para él, contar la propia vida y meditar sobre Dios son el mismo gesto. Saberlo de antemano ayuda a no rendirse.

Vale la pena comenzar por la frase de apertura y dejar que guíe toda la lectura. Es la clave: cada error narrado es el corazón inquieto buscando descanso en el lugar equivocado, y cada acierto es el descanso por fin encontrado.

1 Grande sois, Senhor, e mui digno de louvor; grande é a vossa força, e a vossa sabedoria não tem número. E o homem quer vos louvar, ele, uma parcela de vossa criatura; o homem, que traz consigo a sua mortalidade, que traz consigo o testemunho de seu pecado e o testemunho de que resistis aos soberbos; e, no entanto, o homem quer vos louvar, ele, uma parcela de vossa criatura. Vós o despertais para que se deleite em vos louvar, porque nos fizestes para Vós, e inquieto está o nosso coração enquanto não repousa em Vós. Concedei-me, Senhor, saber e entender se primeiro se de vos invocar ou vos louvar, e se primeiro é conhecer-vos ou invocar-vos. Mas quem vos invoca sem vos conhecer? Pois quem não vos conhece pode invocar uma coisa em lugar de outra. Ou antes sois invocado para serdes conhecido? Mas como invocarão Aquele em quem não creram? Ou como crerão sem quem pregue? E louvarão ao Senhor os que o buscam: porque os que buscam o encontram, e os que o encontram o louvarão. Que eu vos busque, Senhor, invocando-vos, e vos invoque crendo em Vós: porque nos fostes pregado. Invoca-vos, Senhor, a minha fé, que me destes, que me inspirastes pela humanidade de vosso Filho, pelo ministério de vosso pregador.