Contra Celso

Celso y el Discurso Verdadero

Celso fue un filósofo de formación platónica media que escribió, hacia el 178 d.C., la primera refutación pagana sistemática del cristianismo de la que se tiene noticia. La obra se llamaba El Discurso Verdadero (en griego, Alēthḗs Lógos), y en ella Celso atacaba a la nueva religión en tres frentes: cuestionaba sus pretensiones filosóficas, la describía como un fenómeno de gente sin instrucción y de las clases bajas, y advertía que era un peligro para el orden del Imperio Romano. Poco se sabe con seguridad de la vida del autor. El propio Orígenes dudó entre dos homónimos epicúreos, y la datación de la obra suele fijarse entre 170 y 180, sin mayor precisión.

El punto decisivo es este: El Discurso Verdadero está perdido. No sobrevivió ningún manuscrito. Todo lo que conocemos del texto de Celso proviene de las citas que Orígenes insertó en su respuesta, escrita unos setenta años después. Las reconstrucciones modernas de la obra, como las de R. Joseph Hoffmann y Robert Bader, derivan todas de esas citas: son intentos de rearmar el argumento de Celso a partir de los fragmentos que su adversario eligió reproducir. Esto trae un límite metodológico importante. No tenemos acceso directo a Celso, sino al Celso que Orígenes seleccionó y ordenó para refutar, y la secuencia original de su razonamiento es, en buena parte, conjetura.

Orígenes y el Método de la Obra

Orígenes de Alejandría (c. 185 a c. 253) fue el mayor erudito cristiano de su tiempo, maestro de la escuela catequética de Alejandría y autor prolífico en exégesis, teología y crítica textual. Contra Celso fue escrito hacia el 248 d.C., ya al final de su vida, a petición insistente de su patrono y amigo Ambrosio, que juzgaba necesaria una respuesta cristiana al tratado de Celso. El propio Orígenes abre la obra confesando cierta reticencia, por considerar que los hechos del cristianismo se defendían mejor solos que mediante argumentos escritos.

El método es lo que da a la obra su valor duradero: Orígenes cita a Celso, frase por frase, y responde punto por punto. En vez de un tratado continuo, tenemos una secuencia de objeciones paganas seguidas de réplicas, lo que preservó, aunque de modo fragmentario, la voz del crítico junto a la del defensor. Es por causa de ese procedimiento que Contra Celso es, a la vez, una apología cristiana y la principal fuente para reconstruir el pensamiento de aquel a quien combate.

La Estructura de los Ocho Libros

La obra se divide en ocho libros. El Libro I trae el prefacio a Ambrosio y enfrenta las acusaciones generales de Celso: que los cristianos formaban asociaciones secretas e ilegales, que su doctrina tenía origen bárbaro y que pedían fe sin razón. El Libro II se concentra en el llamado "judío de Celso", personaje que el filósofo crea para atacar a Jesús en nombre del judaísmo, con objeciones a su origen, a los milagros, a la traición de los discípulos y a la resurrección.

El Libro III discute fe y razón, y la alegación de que el cristianismo solo atrae a los ignorantes. El Libro IV trata de la providencia divina y de la objeción de Celso a la idea de que Dios descienda al mundo. El Libro V aborda los ángeles, el culto a seres intermediarios y la doctrina de la resurrección del cuerpo, que Celso consideraba grosera. El Libro VI examina las relaciones entre el cristianismo y Platón, y responde a las acusaciones de que los cristianos copiaron mal a los filósofos y de que se acercaban a sectas gnósticas. El Libro VII discute la profecía y los oráculos, comparando a los profetas de Israel con los adivinos paganos. El Libro VIII, por fin, trata del culto, del deber para con Dios y de la relación de los cristianos con el Estado, incluida la negativa a rendir culto al emperador.

Importancia Histórica

Contra Celso es una fuente primaria doble. Como apología, es el punto más alto de la defensa intelectual del cristianismo en el siglo III. Como archivo, es la única ventana que queda hacia El Discurso Verdadero de Celso y, con él, hacia la polémica entre paganos y cristianos cultos de los siglos II y III. Sin Orígenes, el primer gran ataque filosófico al cristianismo habría desaparecido sin dejar rastro, y perderíamos el registro de cómo un platónico instruido veía la nueva fe: sus creencias, sus ritos, sus puntos vulnerables vistos desde fuera.

“Casi el mundo entero conoce mejor lo que los cristianos predican que las opiniones preferidas de los filósofos.”

Orígenes, Contra Celso - Livro I 2:7

Qué Leer con Cautela

La obra exige algunas salvedades honestas. La primera es la datación de Celso, que queda entre 170 y 180 sin precisión, y la propia identidad del autor, sobre la cual Orígenes ya estaba en duda. La segunda es teológica: Contra Celso fue escrito antes del Concilio de Nicea, en 325, y la cristología de Orígenes es subordinacionista según el patrón posterior, es decir, presenta al Hijo como subordinado al Padre de un modo que la ortodoxia nicena rechazaría después. Leer a Orígenes como si ya hablara la lengua de Nicea es anacronismo. La tercera es textual: Orígenes cita la Escritura por la Septuaginta griega, cuyas lecturas a veces divergen del texto hebreo masorético que está en la base de las traducciones modernas, de modo que algunas de sus pruebas a partir de las profecías dependen de variantes que el lector de hoy no encontrará en la propia Biblia.

Aun con esas salvedades, Contra Celso sigue siendo lectura central para quien quiere entender cómo cristianos y paganos cultos discutían de hecho, y no en caricatura. El valor de la obra no está en vencer a Celso, sino en conservar la discusión entera: la objeción y la respuesta, lado a lado, para que cada lector juzgue por sí mismo.

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