Lix Tetrax, el demonio del viento y del fuego

Rostro ceniciento alzado hacia lo alto sobre una espiral de viento y polvo que desciende girando, arrastrando tierra y astillas

Lix Tetrax es el demonio del viento en el Testamento de Salomón, el espíritu interrogado en el capítulo 7 y el primer demonio de viento que aparece en el libro. Se presenta con otro nombre, "el espíritu de las cenizas Tefras", dice que trae oscuridad sobre los hombres, incendia campos y arruina propiedades rurales. Salomón escupe en el suelo, sella el viento de polvo con el anillo y convierte al demonio en maquinaria de obra: convoca al arcángel Azael, sella al demonio y le ordena recoger piedras grandes y arrojarlas a los trabajadores en las partes más altas del Templo. La apariencia que el texto describe es el detalle más citado: un rostro alzado en el aire y el resto del cuerpo enrollado como un caracol.

2 E um veio antes de mim que levantou o rosto no ar, mas o resto do espírito se enrolou como um caracol.

3 E rompeu aos poucos soldados, e também levantou uma poeira terrível no chão, e a carregou para cima;

4 e, em seguida, arremessou-o novamente para nos assustar e perguntou que perguntas eu poderia fazer como regra.

5 E eu me levantei, e cuspi no chão naquele lugar, e selei com o anel de Deus.

6 E imediatamente o vento de poeira parou. Então eu perguntei a ele, dizendo: “Quem é você, ó vento?”

El interrogatorio sigue el formulario fijo del libro: nombre, oficio, estrella, ángel que lo anula. El oficio es destrucción por aire y fuego. Dice que trabaja más en verano, que se arrastra por los rincones de la pared de noche y de día, y que su estrella está "en la punta misma del cuerno de la luna, cuando esta se encuentra en el sur". La frase "soy descendiente del grande" suele leerse como referencia a Belcebú, a quien el libro interroga en los capítulos 5 y 6, pero el texto no cierra la identificación.

12 E ele disse: "Eu trago a escuridão sobre os homens e incendeio os campos;

13 e trago propriedades rurais à inexistência. Mas estou mais ocupado no verão.

14 No entanto, quando tenho uma oportunidade, rastejo pelos cantos da parede, à noite e dia, pois sou descendente do grande, e nada menos."

De dónde viene el nombre Lix Tetrax

El nombre es uno de los más discutidos del libro, y por un motivo simple: el texto usa dos. En los títulos y encabezados de capítulo aparece Lix Tetrax; en boca del propio demonio aparece Tefras, del griego tephra, ceniza. La pista más sólida para la primera forma es externa al Testamento. Lix y tetrax son dos de las seis llamadas Ephesia Grammata, las "letras efesias", una fórmula mágica griega (aski kataski lix tetrax damnameneus aision, con variantes) atestiguada en inscripciones y amuletos desde el siglo V a.C., como el hallazgo de Hímera anterior al 409 a.C., y después en tablillas del siglo IV a.C. y en los papiros mágicos. La antigüedad ya las trataba como sonidos de poder, eficaces por la pronunciación y no por el sentido. La traducción "lix es la tierra, tetrax es el año de cuatro estaciones" que circula en diccionarios de demonología no es etimología: es la alegoría filosófica atribuida a Andrócides, conservada por Clemente de Alejandría en los Stromata (V.8.45), y fue creada para explicar la fórmula mágica, no al demonio. Ninguna de las propuestas cerró la cuestión.

Lectura propuestaEn qué se apoyaDónde tropieza
Lix Tetrax (texto recibido)Coincide con dos palabras de las Ephesia Grammata, fórmula griega antigua y muy difundida en magia protectora; editores antiguos ya vinculaban la forma a un nombre de viento registrado en una tablilla de CretaLix y tetrax no son palabras griegas corrientes; la propia tradición antigua las tenía por sonidos sin significado fijo
Tefras (tephra, ceniza)Es el nombre que el demonio se da a sí mismo en el cuerpo del capítulo, y encaja con el viento de polvo y los campos quemadosDeja Lix Tetrax sin explicación; en los manuscritos ambos nombres conviven en lugar de sustituirse
Hélix Tefrás ("espiral de ceniza")Enmienda conjetural que describe exactamente la escena: el cuerpo que se enrolla más el polvo que sube; se discute frente al texto que McCown imprimió en la edición crítica de 1922Es corrección de editor moderno, no lectura transmitida por manuscrito
Transliteración de un nombre semíticoEl libro mezcla nombres griegos, hebreos y egipcios, y varios demonios tienen forma corrompidaNingún étimo hebreo o arameo propuesto se impuso sobre los demás

Una fiebre con nombre, un ángel con nombre

Aquí aparece el patrón que organiza el libro entero: cada demonio queda ligado a una enfermedad específica y a una contramedida específica, casi siempre el nombre del ángel que lo anula. Lix Tetrax dice haber sido encargado de contener las convulsiones de la fiebre "hemiterciana", esto es, la hemitritaios de la medicina antigua, descrita por Galeno como la peor y más peligrosa de las fiebres intermitentes y hoy leída por lo general, en retrospectiva, como malaria. El detalle curioso es que el demonio se presenta a la vez como el poder detrás de la fiebre y como quien cura: el texto registra que muchos rezaban a la propia fiebre usando tres nombres (Bultala, Thallal, Melchal), y él concluye "y yo los curo", lo que suena menos a teología y más a inventario de prácticas populares de curación. Preguntado por el ángel, responde que es aquel por quien también la fiebre del tercer día se aplaca, y da el nombre: el arcángel Azael. Salomón entonces convoca a Azael y sella al demonio. El Testamento no pide exorcismo ni ritual largo, pide el nombre correcto.

17 Pois fui ordenado a conter as convulsões da febre hemi terçã; e é por isso que muitos homens rezam para a febre hemi terçã, usando estes três nomes: Bultala, Thallal, Melchal. E eu os curo.”

18 E eu disse a ele: “Eu sou Salomão; quando, portanto, você faria mal, com a ajuda de quem você o faria?

19 Mas ele me disse: “Pelo anjo, por quem também a febre do terceiro dia é acalmada para descansar.”

20 Então eu o questionei e disse: “E com que nome?” E ele respondeu: “A do arcanjo Azael.”

El demonio puesto a trabajar en el Templo

El desenlace es el mismo de casi todos los capítulos: el demonio interrogado se convierte en mano de obra. Asmodeo pisa el barro, Belcebú sierra los mármoles de Tebas, y Lix Tetrax, por ser viento, queda destinado al transporte vertical, arrojando piedras grandes a los trabajadores de lo alto. El motivo reaparece ampliado al final del libro, cuando otro demonio del viento, Ephippas, levanta y asienta la piedra angular, aquella que, según la cita que Salomón hace a continuación, "los constructores rechazaron". Conviene separar lo que dice el capítulo de lo que la literatura posterior añadió. El texto no llama a Lix Tetrax rey de los vientos, no lo asocia a uno de los cuatro vientos cardinales, no le da legiones, ni sello dibujado, ni jerarquía: ese es vocabulario de grimorio tardío, del tipo que buena parte de los manuales de demonología de los siglos XIX y XX proyectó hacia atrás. La afirmación, común en enciclopedias modernas, de que Belcebú lo habría convocado tampoco está en el capítulo, que se abre solo con Salomón ordenando que otro demonio se presentara; es una inferencia a partir del orden de los episodios y de la frase "descendiente del grande".

Dónde toca el asunto la Biblia canónica

La Biblia no tiene un demonio del viento con nombre propio. El texto canónico más cercano es la expresión "príncipe de la potestad del aire", en Efesios, que la demonología posterior usó justamente para poblar la atmósfera de espíritus. Otros dos puntos de contacto son indirectos y reveladores. Primero, 1 Reyes registra que ningún instrumento de hierro se oyó durante la construcción del Templo, un silencio narrativo que la leyenda judía llenó con trabajo sobrenatural, y es exactamente esa brecha la que ocupa el Testamento. Segundo, Hechos narra la quema pública de libros de magia en Éfeso, la misma ciudad que da nombre a las Ephesia Grammata donde circulaban lix y tetrax. Vale además notar la inversión respecto a 1 Henoc: allí el ángel arroja piedras agudas sobre Azaziel y lo cubre de oscuridad; aquí el demonio que trae oscuridad es sellado por el nombre de Azael y obligado a lanzar piedras al servicio del Templo.