
Ephippas es el demonio del viento de Arabia en el Testamento de Salomón, un apócrifo griego que narra cómo Salomón interrogó y esclavizó a los demonios que trabajaron en la construcción del Templo. Un siervo del rey lo captura vivo dentro de un odre de cuero (la traducción que alojamos dice "frasco de cuero"), y queda obligado a resolver dos problemas concretos de la obra: alzar la piedra angular que ningún obrero lograba mover y sostener en el aire, junto con el demonio del Mar Rojo, una columna suspendida. Es uno de los demonios que más espacio ocupan en el libro: se lo anuncia en el capítulo 6, se lo anticipa en el 12 y protagoniza los capítulos 23 a 27.
La captura dentro del odre de cuero
La secuencia empieza con una carta diplomática. Adarkes, rey de Arabia, pide auxilio a Salomón contra un viento que sopla desde la madrugada hasta la hora tercera y mata a hombres y animales, y promete sumisión política a cambio. Salomón manda que el siervo le recuerde la carta después de siete días, y entonces envía a un muchacho con un camello, un odre de cuero y el anillo. Las instrucciones son operativas, casi un procedimiento: apuntar contra el soplo la boca del odre con el anillo de sello por delante, esperar a que el odre se hinche, atarlo y sellarlo. Hay además una cláusula moral poco común en este tipo de escena: el siervo no puede aceptar oro, plata ni tesoro alguno del demonio por el camino, ni prestar juramento para soltarlo. Llegado el momento, el muchacho cierra con la mano la boca del odre invocando al Señor Dios de los Ejércitos, y luego permanece tres días en la región para comprobar si el viento cesó.
En el Templo, el odre se comporta como criatura. Se levanta solo, avanza unos siete escalones, cae sobre su propia boca y rinde homenaje al rey, que registra su asombro de que el demonio conserve fuerza incluso embotellado. Solo entonces viene el interrogatorio habitual del libro: nombre, jurisdicción, actividad y el ángel que lo frustra. Ephippas dice que desciende donde quiere, prende fuego y mata, que es capaz de remover montañas, derribar juramentos de reyes y marchitar árboles, y que su gran fuerza se la dio "mi padre, el diablo". Al responder sobre quién lo frustra, señala al único Dios soberano y lo identifica en seguida como aquel que nacerá de una virgen y será crucificado, una de las capas cristianas explícitas del texto.
12 E o espírito interior disse: “Eu sou o demônio chamado Ephippas, que está na Arábia.”
13 E eu disse a ele: “É este o seu nome?”
14 E ele respondeu: “Sim; onde quer que eu queira, eu desço e ponho fogo e faço até a morte.
15 E eu disse a ele: “Por que anjo você está frustrado?”
16 E ele respondeu: “Pelo único Deus governante, que tem autoridade sobre mim até para ser ouvido.
17 Aquele que nascerá de uma virgem e será crucificado pelos judeus numa cruz.
18 A quem os anjos e arcanjos adoram.
19 Ele me frustra e me priva de minha grande força, que me foi dada por meu pai, o diabo”.
20 E eu disse a ele: “O que você pode fazer?”
21 E ele respondeu: “Eu sou capaz de remover montanhas, de derrubar os juramentos dos reis. Eu murcho as árvores e faço com que suas folhas caiam.”
La piedra angular y la columna suspendida en el aire
La función de Ephippas en la trama es resolver dos atascos de ingeniería. El primero es la piedra final de la esquina: el texto dice que todos los trabajadores y todos los demonios que los ayudaban acudieron al mismo lugar y no fueron lo bastante fuertes para moverla. Ephippas responde que él la alza solo, y lo hace con el odre subiendo los escalones mientras carga la piedra. Salomón declara entonces cumplida la Escritura, citando el versículo de la piedra que los constructores desecharon y que llegó a ser cabeza del ángulo, y atribuye el hecho a Dios, no a sí mismo. El movimiento es típico del libro: un versículo de las Escrituras es atraído hacia dentro de la narrativa demonológica y recibe allí una ilustración literal.
4 E os espíritos permaneceram sustentando-o até hoje, como prova da sabedoria que me foi concedida.
5 E ali estava pendurado o pilar de tamanho enorme, no ar, sustentado pelos ventos.
6 E os espíritos apareciam assim por baixo, como o ar, sustentando-o.
7 E se olharmos fixamente, o pilar é um pouco inclinado, sendo sustentado pelos espíritos; e é assim hoje.
La columna es el detalle más revelador. El texto no la trata como una maravilla clausurada en el pasado: dice que los espíritus siguieron sosteniéndola hasta hoy, que el pilar está un poco inclinado y que así sigue hoy. Eso es lenguaje de etiología, el tipo de relato escrito para explicar un objeto que el lector supuestamente conoce. Solo que el texto da muy poco: sitúa la columna en Jerusalén, en el lugar donde Salomón estaba sentado, y no añade medida ni material más allá del color púrpura, de modo que cualquier identificación con un monumento concreto es conjetura. El libro además prepara la escena dos veces antes de que ocurra, lo que indica composición deliberada y no un pegado suelto: Belcebú anuncia que un demonio llamado Ephippas traerá a su hijo desde las profundidades, y el dragón de tres cabezas describe la columna púrpura y anticipa que Ephippas será encerrado en un odre.
Arabia, los jinn y la datación disputada
El vínculo con Arabia no es decorativo. El demonio recibe su nombre del lugar, la petición procede de un rey árabe y el fenómeno es un viento matinal que mata, algo cercano a la experiencia real del desierto. La tradición árabe preislámica poblaba desiertos, ruinas y vientos con jinn, y el Corán retoma el motivo de Salomón mandando sobre los jinn en la construcción (Corán 34:12-13, obra que no alojamos aquí). Leer a Ephippas como un jinn es una comparación legítima en cuanto comparación, pero la dirección de la influencia no está establecida, y el nombre, de forma griega, carece de etimología consensuada. La datación del Testamento es disputada: la edición crítica del griego es la de C. C. McCown (1922), que separa recensiones distintas y sitúa la compilación hacia comienzos del siglo 3; la traducción inglesa de F. C. Conybeare (1898) fue la que popularizó el libro en lengua moderna. Buena parte de los estudiosos trabaja con un núcleo de los siglos 1 a 3 más capas cristianas posteriores, mientras que otros sostienen que el texto tal como lo tenemos solo se estabiliza bastante más tarde, entre la Antigüedad tardía y la Edad Media. Sin fecha firme, afirmar que el Testamento moldeó el folclore árabe, o lo contrario, es especulación.
Lo que no es invención del Testamento es la premisa general. Flavio Josefo, en el siglo 1, ya registra que Dios capacitó a Salomón para aprender el arte de expulsar demonios y que exorcistas judíos operaban en su nombre, incluso con un anillo, ante Vespasiano. El Testamento toma esa reputación ya circulante y la convierte en un relato de obra pública, con demonios asignados por función.
5 A perspicácia e a sabedoria que Deus concedeu a Salomão eram tão grandes que ele superava os antigos, a tal ponto que em nada era inferior aos egípcios, dos quais se diz que estavam acima de todos os homens em entendimento. Aliás, é evidente que a perspicácia deles era muito inferior à do rei. Ele também se sobressaía e se distinguia em sabedoria acima dos hebreus mais eminentes em argúcia naquele tempo. Refiro-me a Etã, Hemã, Calcol e Darda, filhos de Maol. Salomão compôs livros de odes e cânticos, mil e cinco ao todo, e três mil parábolas e comparações. Pois ele criou uma parábola sobre cada tipo de árvore, do hissopo ao cedro, e do mesmo modo também sobre os animais, sobre todo tipo de criatura viva, fosse na terra, nos mares ou no ar. Ele não desconhecia nenhuma de suas naturezas, nem deixava de investigá-las, mas descrevia todas como um filósofo e demonstrava seu conhecimento apurado de suas diversas propriedades. Deus também o capacitou a aprender a arte que expulsa demônios, uma ciência útil e curativa para os homens. Salomão compôs encantamentos que aliviam enfermidades e deixou registrado o modo de empregar exorcismos com os quais se afugentam os demônios, de forma que nunca mais retornem. Esse método de cura tem grande eficácia até hoje. Eu mesmo vi um homem do meu povo, chamado Eleazar, libertar pessoas possuídas por demônios na presença de Vespasiano, de seus filhos, de seus comandantes e de toda a multidão de seus soldados. A cura se dava assim: ele aproximava das narinas do possuído um anel que continha a raiz de uma daquelas espécies mencionadas por Salomão. Em seguida, extraía o demônio pelas narinas, e o homem caía imediatamente. Então Eleazar o conjurava a nunca mais voltar para aquela pessoa, mencionando sempre Salomão e recitando os encantamentos que ele havia composto. Para convencer e demonstrar aos espectadores que possuía tal poder, Eleazar colocava a uma pequena distância um copo ou bacia cheia de água e ordenava ao demônio que, ao sair do homem, a derrubasse, dando assim a saber aos presentes que havia deixado a pessoa. Quando isso acontecia, a habilidade e a sabedoria de Salomão ficavam evidentes. Por essa razão, para que todos conheçam a grandeza das capacidades de Salomão, o quanto ele era amado por Deus, e para que as virtudes extraordinárias de todo tipo de que esse rei era dotado não sejam ignoradas por nenhum povo sob o sol, por essa razão, repito, é que nos estendemos tanto sobre esses assuntos.
Lo que está en el texto y lo que vino después
| Afirmación corriente | ¿Está en el Testamento? | Observación |
|---|---|---|
| Ephippas es el demonio del viento de Arabia | Sí | Así se presenta él mismo en 25:12, y la carta de 23:4-8 describe el viento matinal que mata a hombres y animales. |
| Fue capturado dentro de un odre de cuero y sellado con el anillo | Sí | La escena está detallada en 24:2-20, con instrucciones paso a paso al siervo. |
| Alzó la piedra angular y sostiene la columna en el aire | Sí | Capítulos 25 y 26, con la nota de que la columna sigue en el aire 'hasta hoy'. |
| Ephippas es un jinn | No | El griego habla de daimones; la aproximación con los jinn es una comparación moderna, no vocabulario del libro. |
| Se puede identificar la columna con un monumento real | No | El texto solo dice que es un pilar púrpura, inclinado, sostenido en el aire en Jerusalén. Sin medida ni material, toda identificación es conjetura de comentaristas. |
| Ephippas está entre los 72 demonios de la Ars Goetia | No | No consta en la lista goética; circula prácticamente solo por el Testamento y por obras que lo citan. |
| El demonio del Mar Rojo se llama Abaddón | Depende de la versión | La traducción que alojamos trae Abaddón en 27:3; las ediciones y traducciones del griego leen Abezethibou (grafiado también Abezithibod). |
La Biblia canónica no tiene un demonio del viento con nombre. Tiene un viento que viene del desierto y mata, el que derriba la casa sobre los hijos de Job, y allí el relato lo sitúa dentro del permiso concedido en el prólogo, no como iniciativa de un espíritu del aire con nombre propio. Y tiene un Templo cuya construcción se describe en silencio, con piedras ya preparadas antes de llegar a la obra, sin martillo, sin hacha y sin obrero sobrenatural. La mano de obra demoníaca en el sitio de construcción, incluido el viento árabe embotellado, es añadido del Testamento de Salomón y de la tradición posterior, no del relato de 1 Reyes.