Enepsigos, la demonia de tres formas del Testamento de Salomón

Mujer de vestiduras largas con dos cabezas adicionales en los hombros, todas de rostro humano sereno, sujeta por una cadena triple

Enepsigos es un espíritu femenino del Testamento de Salomón que se presenta ante el rey con forma de mujer con dos cabezas más sobre los hombros, cada una con sus propias manos, y que dice poseer tres formas porque tiene su morada en la luna. Afirma tener miles de nombres, dice sufrir cambios "como la diosa a la que me llaman" y cuenta que los sabios la invocan mágicamente. Es uno de los capítulos en que el libro absorbe con más claridad la religión griega popular: la descripción (femenina, triple, lunar, ligada a la magia) corresponde punto por punto al perfil de la diosa Hécate, aunque el nombre Hécate no aparece en ningún capítulo del libro.

1 E Apareceu diante de mim outro espírito, como se fosse uma mulher na forma que ela tinha.

2 Mas em seus ombros ela tinha duas outras cabeças com as mãos.

3 E eu perguntei a ela e disse: “Diga-me, quem é você?” E ela me disse: “Eu sou Enepsigos, que também tem milhares de nomes.”

La luna, las tres formas y el nombre de diosa

El interrogatorio sigue el guion del libro: Salomón pregunta quién es ella y por cuál ángel es frustrada. La respuesta de Enepsigos es inusual porque no describe un daño específico (enfermedad, muerte de recién nacidos, discordia), como hacen los demás demonios del catálogo. Lo que describe es una mutación de forma. Dice que sufre cambios "como la diosa a la que me llaman", que cambia de nuevo y pasa "a la posesión de otra forma", que su morada es la luna y que por eso posee tres formas, y que a veces los sabios la invocan mágicamente como Cronos. El detalle de Cronos merece registrarse: Cronos es masculino y, en el vocabulario astrológico griego, corresponde al planeta Saturno, no a la luna. La incoherencia sugiere un compilador que reúne nombres oídos de prácticas mágicas en circulación, sin un sistema cerrado. El ángel que la frustra es Rathanael, sentado en el tercer cielo; ella añade además que el Templo de Salomón no puede contenerla, y el rey la sella con una cadena triple, número que evoca las tres formas, aunque el texto no establece esa conexión.

5 “O que você procura, o que você pergunta? Sofro mudanças, como a deusa que me chamam.

6 E eu mudo novamente, e passo para a posse de outra forma.

7 E não desejo, portanto, saber tudo o que me diz respeito.

8 Mas que você está diante de mim por isso, ouça. Tenho minha morada na lua e, por isso, possuo três formas.

9 Às vezes, eu sou magicamente invocado pelos sábios como Cronos.

Hécate: la diosa triple detrás del demonio

Hécate era venerada en encrucijadas de tres caminos (de ahí el epíteto latino trivia, "tres vías") y fue representada en imágenes triples, con tres cuerpos o tres rostros vueltos hacia direcciones distintas, ya a finales del siglo V a.C.: la más antigua de la que se tiene noticia es una estatua atribuida al escultor Alcámenes en la acrópolis de Atenas, conocida por la descripción de Pausanias, y el tipo se multiplicó en los períodos helenístico y romano. Fue asimilada a Selene y a Ártemis, lo que la vinculó al ciclo lunar, y es una de las divinidades más invocadas en los papiros mágicos grecoegipcios. Cada rasgo de Enepsigos tiene correspondencia en ese perfil. Muchos comentaristas leen las tres formas como las fases de la luna (creciente, llena, nueva), aunque el texto no explica qué son las tres formas ni describe fase alguna: esa es una lectura moderna plausible, no una afirmación del documento. La identificación con Hécate es ampliamente aceptada entre los estudiosos, pero es una inferencia a partir de los atributos, ya que el nombre está ausente. El movimiento del autor es de rebajamiento: la diosa de las encrucijadas no es negada, es reclasificada como criatura sujeta al sello de Salomón y a un ángel. Enepsigos no es un caso aislado en el libro, que también presenta siete espíritus femeninos que dicen ser llamados "como si fueran diosas" y habitar ya en Lidia, ya en el Olimpo, ya en una gran montaña, y treinta y seis espíritus que se presentan como decanos del círculo zodiacal.

RasgoHécate en la religión griegaEnepsigos en el Testamento
FormaRepresentada triple, con tres cuerpos o tres rostros, desde finales del siglo V a.C.Mujer con dos cabezas extra sobre los hombros; dice poseer tres formas
LunaAsimilada a Selene y Ártemis, ligada al ciclo lunarDice tener su morada en la luna
MagiaDe las divinidades más invocadas en los papiros mágicos grecoegipciosDice ser invocada mágicamente por los sabios
NombresRecibe muchos epítetos y se la identifica con varias diosasDice tener miles de nombres
EstatutoDiosaDemonio sujeto al sello de Salomón y al ángel Rathanael
El nombreLlamada trivia, la de los tres caminosEl nombre Hécate nunca aparece en el texto

La profecía del Templo destruido y de los demonios sueltos

Sellada por la cadena triple, Enepsigos profetiza. Es uno de los pocos momentos en que el libro deja de catalogar y mira hacia adelante. Anuncia que el reino de Salomón será quebrado, que el Templo será destruido, que Jerusalén será deshecha "por el rey de los persas, medos y caldeos" y que los vasos del santuario serán puestos "para uso servil de los dioses". Históricamente, quien destruyó el Templo en 586 a.C. (587 en parte de las cronologías) fue Nabucodonosor, rey de los caldeos; la lista que suma persas y medos parece memoria imprecisa de imperios sucesivos y sugiere un autor alejado de los hechos. El punto decisivo viene enseguida: junto con los vasos, las vasijas en que los demonios fueron encerrados serán quebradas por manos de hombres, y los espíritus saldrán "con gran poder" para esparcirse por todo el mundo. El pasaje funciona como etiología. El libro necesita explicar por qué, si Salomón encerró a los demonios, estos siguen actuando en el presente del lector, y la respuesta es la ruina del Templo. El ciclo, dice ella, dura hasta que "el Hijo de Dios sea extendido en la cruz".

18 Mas depois de um tempo seu reino será quebrado, e novamente no devido tempo este Templo será destruído;

19 e toda Jerusalém será desfeita pelo rei dos persas, medos e caldeus.

20 E os vasos deste Templo, que você faz, serão colocados para uso servil dos deuses;

21 e junto com eles todos os jarros, em que nos encerrastes, serão quebrados pelas mãos dos homens.

22 E então sairemos com grande poder aqui e ali, e nos espalharemos por todo o mundo.

23 E desviaremos o mundo habitado por um longo período, até que o Filho de Deus seja estendido na cruz.

24 Pois nunca antes surge um rei como ele, frustrando a todos nós, cuja mãe não terá contato com o homem.

25 Quem mais pode receber tal autoridade sobre os espíritos, exceto aquele, a quem o primeiro demônio tentará, mas não prevalecerá?

26 O número de seu nome é seiscentos e quarenta e quatro, que é Emmanuel.

El cierre de la profecía es abiertamente cristiano: un rey cuya madre no tendrá contacto con varón, el intento del primer demonio de tentarlo sin prevalecer, y el número del nombre igual a seiscientos cuarenta y cuatro, "que es Emmanuel". La cuenta funciona en gematría griega, sumando los valores de las letras de Emmanouēl. La edición crítica de referencia del libro es la de C. C. McCown, de 1922, y este es uno de los pasajes que los estudiosos suelen señalar como abiertamente cristianos, junto a otros que insisten en la cruz y en el nacimiento virginal. Sobre lo que eso significa hay posiciones distintas: una lectura corriente trata esos pasajes como capa añadida sobre un núcleo judío anterior; otra, defendida por Sarah Schwarz, ve el libro como composición cristiana desde el inicio. La datación también sigue siendo disputada, con propuestas que van desde finales del siglo I d.C. hasta la Edad Media, y el núcleo situado en general entre los siglos I y III. Salomón cierra el episodio diciendo que no dio crédito a lo que oyó hasta que los hechos se cumplieron, y que escribió el Testamento en la hora de la muerte para que los hijos de Israel conocieran los poderes de los demonios y los nombres de los ángeles que los frustran.

Texto antiguo y folclore reciente

Conviene separar lo que está escrito de lo que se añadió después. Del texto vienen solo estos elementos: dos cabezas extra con manos, tres formas, morada en la luna, miles de nombres, invocación como Cronos, el ángel Rathanael en el tercer cielo, la afirmación de que el Templo no puede contenerla, la cadena triple y la profecía. Enepsigos no aparece en las listas demonológicas que dominaron la Europa moderna, como la Pseudomonarchia Daemonum (1577), de Johann Weyer, y la Ars Goetia, ni tiene paralelo claro en el folclore judío posterior. Es prácticamente exclusiva del Testamento de Salomón. Lo que circula hoy en sitios de ocultismo contemporáneo, que la presentan como una "diosa de la luna" con correspondencias de fases, hierbas y rituales de invocación, es elaboración reciente: el texto no trae nada de eso y, cuando ella se acerca a una diosa, es justamente para quedar reducida a prisionera.

Dónde la Biblia canónica toca el asunto

La Biblia hebrea no conoce a Enepsigos ni a Hécate, pero trata los dos nervios del capítulo: el culto a una divinidad femenina celeste y la consulta a especialistas en adivinación. Jeremías describe familias enteras horneando tortas para la "reina del cielo", y después registra la defensa que las mujeres judías en Egipto hacen de ese culto, argumentando que mientras lo practicaban tenían abundancia. El Deuteronomio prohíbe adivinos, agoreros y hechiceros en bloque, y el relato de la reforma de Josías incluye la remoción de quienes quemaban incienso al sol, a la luna y a los signos. El contraste con el Testamento es instructivo: donde la Biblia prohíbe la práctica, el Testamento la absorbe y la reordena, convirtiendo a la diosa en demonio nombrado y catalogado.