El nombre que autoriza una ley
Moisés es el legislador, y por eso un texto que quiera establecer norma encuentra en él al firmante ideal. La atribución no es decorativa: decir que una prescripción fue revelada a Moisés en el Sinaí es decir que tiene el mismo origen que la Torá, y es exactamente ese el movimiento de las dos obras de este grupo.
El Libro de los Jubileos
Escrito en hebreo, probablemente a mediados del siglo 2 antes de Cristo, se presenta como revelación dada a Moisés en el Sinaí por un ángel de la presencia. Recuenta Génesis y la primera parte del Éxodo, organizando toda la historia en períodos de cuarenta y nueve años, los jubileos que dan nombre al libro. Se hallaron fragmentos hebreos en Qumrán, lo que confirma la circulación antigua y el origen judío.
1 Y sucedió en el primer año del éxodo de los hijos de Israel de Egipto, en el tercer mes, en el decimosexto día del mes, [2450 Anno Mundi] que Dios habló a Moisés, diciendo: 'Sube a Mí al Monte, y te daré dos tablas de piedra de la ley y del mandamiento, que escribí, para que las enseñes.'
La agenda más visible es el calendario. Jubileos defiende un año solar de trescientos sesenta y cuatro días, en el que cada fiesta cae siempre el mismo día de la semana, contra el calendario lunar que el judaísmo del Templo adoptaba. Esto no es curiosidad técnica: con calendarios distintos, dos grupos celebran la Pascua en días distintos, y la divergencia se vuelve separación. El libro también endurece prescripciones que Génesis narra sin comentar, y reescribe episodios que incomodaban al lector posterior.
El estatus es el más alto entre los pseudoepígrafos: Jubileos es plenamente canónico en la Iglesia Ortodoxa Etíope, y apócrifo en todo el resto de la cristiandad y en el judaísmo rabínico.
La Asunción de Moisés
También llamada Testamento de Moisés, es del siglo 1 y se presenta como el discurso final de Moisés a Josué, previendo la historia de Israel hasta el fin. Llegó incompleta, en un único manuscrito latino descubierto en el siglo 19, y el final se perdió justamente donde estaría la escena que la hizo famosa.
1 El testamento de Moisés acerca de todo lo que él ordenó en el año ciento veinte de su vida, el cual corresponde al año dos mil y quinientos desde la fundación del mundo, cuando, después del éxodo, el pueblo fue conducido a Amán, que está al otro lado del Jordán.
La fama viene de fuera del libro. La epístola de Judas, en el canon, alude a una disputa entre el arcángel Miguel y el diablo por el cuerpo de Moisés, episodio que no existe en ningún libro del Antiguo Testamento. Escritores cristianos antiguos ligaban esa alusión a la Asunción de Moisés, y la parte perdida del manuscrito es la candidata natural a haberla contenido. La conexión es una reconstrucción plausible, no un hecho verificado: el pasaje no sobrevivió.
9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió á usar de juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.
Conviene separar dos discusiones que se confunden. Que estos dos libros no son de Moisés es consenso. Si el Pentateuco lo es, es otra pregunta, disputada con otros argumentos, y tiene tema propio en el sitio.