La virtud mora en el medio
Aristóteles tiene una idea simple para responder qué es ser bueno en algo. Para cada cualidad buena, existen dos modos de errar: errar por exceso y errar por falta. La cualidad buena queda en el medio de los dos. Ella es el punto de equilibrio entre hacer demasiado y hacer de menos.
Piensa en el coraje. Quién tiene demasiado miedo huye de todo: es el cobarde. Quién no tiene miedo ninguno se lanza a cualquier peligro sin pensar: es el temerario, el imprudente. El coraje no es ni una cosa ni otra. Queda en el medio: enfrentar lo que vale la pena, en la hora correcta, y retirarse de lo que es locura. El cobarde peca por falta de osadía. El temerario peca por exceso. El valiente acierta el punto.
| Vicio por falta | La virtud (el medio) | Vicio por exceso |
|---|---|---|
| Cobardía (demasiado miedo) | Coraje | Temeridad (ningún miedo) |
| Avaricia (agarrar todo) | Generosidad | Derroche (gastar al tontón) |
| Insensibilidad (no sentir gusto por nada) | Templanza | Glotonería (no saber parar) |
Ve cómo cada línea funciona del mismo modo. La generosidad queda entre el avaro, que no suelta un céntimo, y el gastador, que tira dinero sin criterio. La templanza, que es el dominio sobre los placeres del cuerpo, queda entre quien no siente placer en nada y el glotón, que come y bebe sin freno. En todos los casos, la virtud es el equilibrio, y los dos extremos son errores.
El medio no es la media de la calculadora
Aquí viene el punto más fino, y el más bonito. Ese "medio" no es la media matemática, igual para todo el mundo. Aristóteles usa un ejemplo de comida. Imagina que diez kilos de comida es demasiado y dos kilos es de menos. La calculadora diría: el medio es seis. Pero seis puede ser comida demasiada para una niña y comida de menos para un atleta gigante. El punto correcto depende de quién come.
El medio término es así: relativo a la persona y a la situación. Lo que es coraje para un soldado entrenado puede ser locura para quién nunca cogió un arma. Cuánto gastar con generosidad depende de cuánto tienes. No existe una regla única que sirva para todos. Por eso encontrar el medio es difícil, y quién sabe encontrarlo es la persona de buen sentido, aquella que tiene prudencia y ve el punto correcto en cada caso.
Es el propio Aristóteles quién define la virtud exactamente así: un medio término entre dos vicios, el del exceso y el de la falta, hallado por la razón de quién tiene buen sentido.
6 A virtude, então, é uma disposição de caráter ligada à escolha, situada num meio-termo, ou seja, no meio-termo relativo a nós, e isso é determinado por um princípio racional, aquele princípio pelo qual o homem de sabedoria prática a determinaria. Ora, ela é um meio-termo entre dois vícios, o que depende do excesso e o que depende da falta. E é um meio-termo também porque os vícios ou ficam aquém ou ultrapassam o que é certo, tanto nas paixões quanto nas ações, enquanto a virtude encontra e escolhe aquilo que é intermediário. Por isso, quanto à sua substância e à definição que enuncia a sua essência, a virtude é um meio-termo, mas em relação ao que é melhor e certo ela é um extremo.
No todo tiene un medio término
Aristóteles es honesto sobre el límite de la propia idea. No toda acción tiene un medio término, porque algunas cosas ya son malas en sí mismas, no importa la medida. No existe "asesinato en la dosis correcta", ni "robo en el punto", ni "traición sólo un poquito". Esas cosas no tienen un medio bueno entre hacer demasiado y de menos: hacerlas de cualquier modo ya es errar.
El medio término, entonces, no es un truco para justificar todo. Vale para las pasiones y acciones que pueden ser buenas o malas conforme la medida, como el miedo, la rabia, el deseo, el gasto. Para lo que es malo por naturaleza, no hay medio ninguno a buscar. La próxima página muestra cómo ese equilibrio se vuelve hábito, y por qué nadie nace con él listo.