La Virtud es un Hábito: Cómo Nos Volvemos Buenas Personas

Nadie nace justo

¿De dónde viene una persona buena? Hay dos respuestas fáciles, y Aristóteles rechaza las dos. La primera dice que ya nacemos así: unos vienen buenos de fábrica, otros no. La segunda dice que basta aprender, oír un buen consejo, leer el libro correcto, y listo, la persona se vuelve buena. Para Aristóteles, ninguna de las dos funciona.

Él observa una cosa simple. Una piedra cae hacia abajo por naturaleza, y aunque la lances hacia arriba diez mil veces, nunca aprende a subir. Si la virtud fuera natural como la caída de la piedra, la educación sería inútil, nadie tendría que enseñar nada. Pero no es así. La virtud moral no nace lista. Nacemos sólo con la capacidad de recibirla, como una tierra preparada que aún espera la semilla.

La palabra que lo explica todo: hábito

La respuesta de Aristóteles cabe en una palabra: hábito. En griego, hexis. La virtud moral es un hábito, un modo de ser que uno va construyendo dentro de sí a fuerza de repetir los mismos actos. Él nota hasta un juego de palabras de la propia lengua: la palabra griega para virtud del carácter, ethike, nació de ethos, que quiere decir hábito. La ética, en el fondo, es la ciencia de los buenos hábitos.

Aquí está la primera frase en que Aristóteles clava la tesis. Repara en cómo ya separa dos tipos de virtud, un punto que vamos a retomar al fin de la página.

1 A virtude, então, é de dois tipos: a intelectual e a moral. A virtude intelectual nasce e cresce principalmente pelo ensino, e por isso exige experiência e tempo. a virtude moral surge como resultado do hábito, e daí vem o seu nome em grego (ethike), que se forma por uma pequena variação da palavra ethos, que significa hábito.

Aprender haciendo

¿Cómo, entonces, la virtud entra en nosotros? Por la puerta de la práctica. Aristóteles da la frase que resume toda su ética: "nos volvemos justos practicando actos justos, templados practicando actos templados, valientes practicando actos valientes". El coraje no viene antes del acto valiente, nace de él, repetido muchas veces, hasta volverse parte de quién eres.

Él lo compara con aprender un oficio, y el ejemplo vale más que mil teorías. Ve cómo todo lo que se hace bien se aprende haciéndolo.

Lo que quieres serCómo se llega allá
ConstructorConstruyendo casas
Tocador de liraTocando lira
JustoPracticando actos justos
ValienteEnfrentando el miedo con firmeza
TempladoDiciendo no a los excesos, una y otra vez

Piensa en quién aprende a tocar un instrumento o a cocinar. Nadie se vuelve pianista sólo oyendo clase sobre piano, ni cocinero sólo leyendo receta. Se vuelve poniendo la mano en la masa, errando, repitiendo, hasta que el gesto sale solo. Con la virtud es igual. El carácter bueno es como la habilidad de la mano entrenada: fue construido por repetición, hasta volverse fácil y natural.

Por eso la infancia importa

Hay una consecuencia seria en esto, y Aristóteles no la esconde. Si la virtud es un hábito, entonces los hábitos que se forman desde temprano deciden casi todo. La niña que se acostumbra a ceder a la rabia se vuelve un adulto irritable; la que se acostumbra a dominarla se vuelve un adulto tranquilo. Por eso dice, con todas las letras, que formar un tipo de hábito u otro desde la juventud no es una diferencia pequeña. Es toda la diferencia.

11 Por isso as atividades que praticamos precisam ser de um certo tipo, que os estados de caráter correspondem às diferenças entre essas atividades. Não é pequena, então, a diferença entre formar hábitos de um tipo ou de outro desde a juventude; ao contrário, é uma diferença muito grande, ou melhor, é toda a diferença.

Dos tipos de virtud

Falta arreglar una distinción que apareció ahí en la primera frase. Para Aristóteles, existen dos familias de virtud, y se adquieren de modos diferentes. Confundir las dos es un error común.

Tipo de virtudQué esCómo se gana
Virtud del carácter (moral)Coraje, justicia, moderaciónPor el hábito, repitiendo los actos correctos
Virtud de la razón (intelectual)Sabiduría, buen sentido, conocimientoPor la enseñanza, con tiempo y experiencia

La virtud de la razón se aprende oyendo y estudiando, como cualquier materia. La virtud del carácter, no: esa sólo entra por la práctica. Puedes saber de memoria qué es el coraje y aún así huir en la hora del peligro. Saber no basta. Tienes que entrenar. Ese es el corazón de la ética de Aristóteles, y es por aquí que toda la obra va a crecer.