¿Fue sin querer o fuiste tú?
Piensa en una escena de tribunal, o en una pelea entre amigos. La primera pregunta que aparece es siempre la misma: "¿lo hiciste a propósito?". Sentimos que eso lo cambia todo. Quién te pisa el pie a propósito merece bronca. Quién tropieza y te pisa sin querer, no. Aristóteles fue el primero en parar y estudiar a fondo esa diferencia que todos ya sienten en la piel.
El punto de partida es simple. Para que alguien sea elogiado o culpado por un acto, ese acto tiene que ser voluntario, o sea, tiene que haber salido de la persona de verdad. Sin eso, no cabe elogio ni culpa, al máximo pena o perdón. Aristóteles lo dice ya en la primera línea del tema, y avisa que separar lo voluntario de lo involuntario es tarea de quién quiere entender la virtud.
1 Como a virtude tem a ver com paixões e ações, e como damos elogio ou censura às ações feitas de modo voluntário, mas perdão (e às vezes pena) às involuntárias, distinguir o voluntário do involuntário é necessário para quem estuda a natureza da virtude, e útil também para os legisladores na hora de atribuir tanto honras quanto punições.
Dos salidas que quitan la culpa: la fuerza y la ignorancia
Si no todo acto es voluntario, ¿cuándo deja de serlo? Aristóteles apunta dos casos. El primero es la fuerza, cuando alguien me empuja o el viento me lleva, y lo que pasó no comenzó en mí. Mi cuerpo se movió, pero yo no puse nada ahí. El segundo es la ignorancia, cuando hago algo sin saber qué estaba de hecho haciendo. En los dos casos, el acto vino de afuera o vino ciego, y por eso la gente siente que la persona no responde por él del mismo modo.
2 São tidas por involuntárias, então, as coisas que acontecem por coação ou por ignorância. É coagido aquilo cujo princípio de movimento está fora, um princípio para o qual a pessoa que age ou que sofre a paixão não contribui em nada, por exemplo, se ela fosse levada a algum lugar pelo vento, ou por homens que a tivessem em seu poder.
Vale una observación fina de Aristóteles, que muestra el cuidado suyo. Errar por ignorancia sólo cuenta como involuntario de verdad cuando la persona, después, se arrepiente y sufre por lo que hizo. Quién hizo algo sin saber y ni le importa, descubriendo después, no estaba actuando contra la propia voluntad. La voluntad aparece justamente en el dolor de quién habría elegido diferente.
La elección deliberada: la decisión pensada antes
Pero Aristóteles no para en lo voluntario. Percibe que hay algo más profundo y más revelador: la elección deliberada. En griego, la palabra es prohairesis, que sugiere "aquello que se elige antes". Es la decisión pensada de antemano, fruto de parar a considerar, diferente del impulso del momento. Un animal y un niño pequeño actúan de modo voluntario, sí, pero no eligen en ese sentido fuerte, porque no paran a deliberar. El acto hecho en el calor del momento es voluntario, pero no es elegido.
Por eso, dice Aristóteles, la elección deliberada revela quién somos mejor que los propios actos. Un acto aislado puede ser una casualidad, un arrebato. La elección pensada muestra hacia dónde apunta la persona su vida.
1 Depois de ter delimitado o voluntário e o involuntário, devemos agora discutir a escolha deliberada, pois ela parece estar ligada de modo muito estreito à virtude e revelar o caráter de uma pessoa melhor do que as próprias ações.
2 A escolha deliberada, então, parece ser algo voluntário, mas não é a mesma coisa que o voluntário, este abrange um campo mais amplo. Pois tanto as crianças quanto os animais participam da ação voluntária, mas não da escolha deliberada, e os atos feitos por impulso do momento nós chamamos de voluntários, mas não de escolhidos.
Deliberamos sobre el camino, no sobre el destino
Aquí entra una de las ideas más útiles de la página. Aristóteles nota que uno no anda deliberando sobre el fin que quiere, sino sobre los medios de llegar allá. Nadie se sienta a decidir si quiere tener salud, eso ya es dado. Lo que la persona decide es el camino: comer mejor, caminar, buscar un médico. El fin es el punto de llegada; la deliberación trabaja en el trayecto.
5 Também não é vontade, embora pareça próxima dela. Pois a escolha deliberada não pode se referir ao impossível, e se alguém dissesse que escolheu o impossível seria tido como tolo, mas pode haver vontade até do impossível, por exemplo, da imortalidade. E a vontade pode se referir a coisas que de modo nenhum poderiam ser realizadas pelos próprios esforços, por exemplo, que um certo ator ou atleta vença numa competição, mas ninguém escolhe tais coisas, apenas aquilo que pensa poder realizar pelos próprios esforços. Além disso, a vontade se refere mais ao fim, e a escolha deliberada aos meios. Por exemplo, queremos ter saúde, mas escolhemos os atos que vão nos deixar saudáveis, e queremos ser felizes e dizemos que queremos, mas não soa bem dizer que escolhemos ser felizes, pois, em geral, a escolha deliberada parece se referir às coisas que estão em nosso próprio poder.
Suma todo y tienes el nacimiento de la idea de responsabilidad moral. Un acto es realmente tuyo cuando comenzó en ti (no fue forzado), cuando sabías qué hacías (no fue ciego) y, en el grado más alto, cuando pensaste antes y elegiste el camino. Por eso que, en el fondo, todo juicio humano hace esas tres preguntas: ¿fue sin querer? ¿fue forzado? ¿o fue elección tuya? Aristóteles sólo dio nombre y orden a lo que la conciencia de cada uno ya cobra.
8 O que é, então, ou que tipo de coisa é a escolha deliberada, já que não é nenhuma das coisas que mencionamos? Ela parece ser voluntária, mas nem tudo o que é voluntário é objeto de escolha. Seria, então, aquilo que foi decidido por deliberação prévia? De todo modo, a escolha deliberada envolve um princípio racional e um pensamento. Até o próprio nome parece sugerir que ela é aquilo que se escolhe antes de outras coisas.