
El capítulo 18 del Testamento de Salomón trae 36 espíritus que se presentan a coro como los "treinta y seis elementos" y, por la voz del primero, como los decanos del círculo zodiacal: cada uno causa una enfermedad o un problema específico, y cada uno retrocede ante un nombre de ángel, una fórmula pronunciada o un amuleto escrito. La lista abarca dolor de cabeza, migraña, sordera, cólico, fiebre, insomnio, tisis, mal de ojo y pelea doméstica. El texto llegó con fallas: los manuscritos griegos usados en la traducción de referencia no traen ni el cuarto ni el vigésimo segundo demonio, y en la traducción alojada aquí también se perdió la línea de presentación del decimoséptimo.
Qué es un decano
Decano es una división del tiempo antes de ser una división del cielo. En Egipto, los decanos eran 36 estrellas o pequeños grupos de estrellas usados para marcar las horas de la noche por el orden en que salían en el horizonte. Aparecen en tapas de sarcófago del Imperio Medio, los llamados relojes estelares diagonales, y organizan el calendario civil egipcio: 36 períodos de 10 días, más 5 días epagómenos, completan los 365. Cuando el zodíaco de origen babilónico llegó a Egipto en el período helenístico, los 36 decanos fueron redistribuidos sobre los 12 signos, tres por signo, cada uno cubriendo 10 grados. La cuenta es exacta: 36 por 10 da los 360 grados del círculo.
En la astrología grecoegipcia esto se vuelve medicina. La doctrina de la melotesia atribuye cada porción del cielo a una parte del cuerpo, y el decano que gobierna un segmento pasa a gobernar también el órgano correspondiente. El manual más cercano al Testamento en este punto es el Libro Sagrado de Hermes a Asclepio, texto griego transmitido desde el Egipto romano, que enumera los 36 decanos con sus nombres, la enfermedad de cada uno, y la piedra, la planta y la imagen que deben grabarse en un anillo amuleto. El Testamento de Salomón organiza el mismo tipo de lista con vocabulario judío: en lugar de la piedra y la planta, el nombre de un ángel.
Cómo funciona el capítulo 18
La estructura es rígidamente repetitiva, y es esa repetición la que acerca el capítulo a los manuales astrológicos. Los espíritus entran juntos, con cuerpos humanos y cabezas deformes de perro, asno, buey y pájaro, y se declaran "los treinta y seis elementos, los gobernantes mundiales de estas tinieblas". Recitan los doce signos por descripción, no por nombre técnico: carnero, toro, gemelos, cangrejos, león, virgen, balanzas, escorpión, arquero, cuerno de cabra, derramador de agua y pez. Después Salomón invoca el nombre del Señor de los Ejércitos e interroga a cada uno, y toda respuesta sigue el mismo molde de tres partes: me llamo X, causo Y, si oigo o si alguien escribe Z, retrocedo de inmediato.
9 “Eu sou o primeiro decano do círculo zodiacal, e sou chamado de carneiro, e comigo estão estes dois.”
10 Então eu fiz a eles a pergunta: “Por qual nome tu és chamado?” O primeiro disse:
11 “Eu, ó Senhor, sou chamado Ruax, e faço com que as cabeças dos homens fiquem ociosas e saqueio suas frontes. Mas deixe-me apenas ouvir as palavras, Miguel, aprisione Ruax', e imediatamente me retiro.”
12 E o segundo disse: “Chamo-me Barsafael, e faço com que aqueles que estão sujeitos à minha hora sintam a dor da enxaqueca. Se ao menos eu ouvir as palavras 'Gabriel, aprisione Barsafael', imediatamente eu me retiro.”
Los 36 demonios, qué causan y qué los frustra
La tabla sigue el orden y el contenido del capítulo 18. Las grafías de los nombres oscilan incluso dentro de un mismo versículo, porque son nombres mágicos transliterados, no palabras con significado estable: el tercero se presenta como Arotosael y es conjurado como Aratosael, el decimocuarto es Kumeatel y se vuelve Kumentael en la fórmula, y el vigésimo séptimo aparece como Axiopheth y después como Axiôphêth. Los antídotos van de una frase pronunciada a recetas materiales: hojas de laurel lavadas en agua, cilantro en los labios, un plato de estaño, cobre sacado de un navío que perdió el fondeadero.
| Demonio | Qué causa | Qué lo frustra |
|---|---|---|
| 1. Ruax | Deja ociosas las cabezas de los hombres y saquea las frentes (dolor de cabeza) | "Miguel, aprisiona a Ruax" |
| 2. Barsafael | Migraña en quien está sujeto a su hora | "Gabriel, aprisiona a Barsafael" |
| 3. Arotosael | Daño grave a los ojos | "Uriel, aprisiona a Aratosael" |
| 4. (ausente) | No consta en los manuscritos usados en la traducción | No consta en los manuscritos usados en la traducción |
| 5. Iudal | Bloqueo en los oídos y sordera | "Uriel, aprisiona a Iudal" |
| 6. Esfendonael | Tumores de la glándula parótida, inflamación de las amígdalas, recurvación tetánica | "Sabrael, aprisiona a Esfendonael" |
| 7. Sphandor | Debilita los hombros, paraliza los nervios de las manos, quiebra los huesos del cuello, chupa la médula | "Arael, aprisiona a Sphandor" |
| 8. Belbel | Distorsiona los corazones y las mentes de los hombres | "Arael, aprisiona a Belbel" |
| 9. Kurtael | Cólicos en las entrañas y dolores | "Iaote, aprisiona a Kurtael" |
| 10. Metathiax | Dolor en las "riendas", es decir, en los riñones | "Adonael, aprisiona a Metathiax" |
| 11. Katanikotael | Conflicto e injusticia dentro de la casa, temperamento difícil | Siete hojas de laurel escritas con Iae y Ieo, lavadas en agua que se rocía por la casa |
| 12. Saphatorael | Partidismo, hace tropezar, ataque de embriaguez | Papel con Iaco, Ieaĺo, Ioelet, Ithoth, Bae, doblado y llevado en el cuello o junto a la oreja |
| 13. Bothothel | Enfermedades nerviosas | "Adonael, aprisiona a Bothothel" |
| 14. Kumeatel | Temblores y torpor | "Zoroel, aprisiona a Kumentael" |
| 15. Roeled | Frío, hielo y dolor en el estómago | "Iax, no esperes, no te calientes, pues Salomón es más bello que once padres" |
| 16. Atrax | Fiebres imposibles de remediar | Cilantro picado pasado por los labios, con exorcismo por el trono del Dios Altísimo |
| 17. (presentación perdida en esta traducción; Ieropael en el griego) | Derriba al hombre dondequiera que lo encuentre. En el griego, se sienta sobre el estómago y provoca convulsiones en el baño y en el camino | Fórmula dicha tres veces en el oído derecho del afligido |
| 18. Buldumech | Separa a la esposa del marido y crea rencor entre ellos | Papel en la antesala de la casa: "El Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob te lo ordena" |
| 19. Nathath | Toma asiento sobre las rodillas de los hombres | Papel escrito: "Phnunoboeol, aparta de mí a Nathath" |
| 20. Mardero | Fiebre incurable | Hoja de libro con "Sphener, Rafael", atada al cuello |
| 21. Alath | Tos y respiración difícil en los niños | Papel con "Rorex, persigue a Alath", sujeto al cuello |
| 22. (ausente) | No consta en los manuscritos usados en la traducción | No consta en los manuscritos usados en la traducción |
| 23. Nephthada | Dolor en las "riendas" y descarga dolorosa de orina | Plato de estaño con "Iathoth y Uriel, persigan a Nephthada", sujeto a los lomos |
| 24. Akton | Costillas y músculos lumbares doloridos | Cobre de un navío que perdió el fondeadero, grabado con "Marmaroth, Sabaoth, persigue a Akton" |
| 25. Anatreth | Quemaduras y fiebres en las entrañas | "Arara, Charara" |
| 26. Enenuth | Roba la mente, cambia el corazón, deja al hombre sin dientes | Papel con "Allazool, persigue a Enenuth", atado al enfermo |
| 27. Axiopheth | Vuelve tísicos a los hombres y causa hemorragias | Exorcismo en vino puro "en el undécimo eón", dado al paciente para beber |
| 28. Harpax | Insomnio | "Kokphnedismos" escrito y atado a las sienes |
| 29. Anoster | Manía uterina y dolores en la vejiga | Polvo en aceite puro con tres semillas de laurel: "Yo te exorcizo, Anoster. Y que Marmaroth lo detenga" |
| 30. Alleborith | Atragantamiento con espina de pescado | Masajear la zona diciendo "Serafines, Querubines, ayúdenme" |
| 31. Hephesimireth | Enfermedad persistente | Sal frotada en la mano, en aceite, esparcida sobre el enfermo: "Serafines, Querubines, ayúdenme" |
| 32. Ichthion | Paraliza y lastima los músculos | "Adonael, socorro" |
| 33. Agchonion | Se acuesta entre los paños y en el precipicio | "Lycurgos" en hojas de higuera, quitando una letra por vez: Lycurgos, ycurgos, curgos, urgos, gos, os |
| 34. Autothith | Rencores y peleas | Alfa y Omega escritos |
| 35. Phthenoth | Lanza mal de ojo sobre todos los hombres | El dibujo del propio ojo que sufre |
| 36. Bianakith | Destruye casas y hace que la carne se descomponga | "Melto, Ardu, Anaath" escrito en la puerta de entrada |
Qué falta en el texto
Las fallas no son invención de la traducción portuguesa: vienen del griego. El texto pasa del tercer decano directamente al quinto, y del vigésimo primero al vigésimo tercero, y la traducción inglesa de referencia, publicada por F. C. Conybeare en 1898, tiene los mismos dos saltos. El decimoséptimo es un caso distinto: en el griego existe, se llama Ieropael, y su fórmula son nombres dichos tres veces en el oído derecho del afligido, pero en la versión que alojamos la línea de presentación se perdió y el pasaje quedó pegado al del decimosexto. Quien cuente los nombres de la tabla encontrará 33, no 36, y esa diferencia es del texto, no del resumen. Conviene recordar que el Testamento circuló en recensiones distintas: la edición crítica de Chester C. McCown, de 1922, distingue familias de manuscritos que varían en orden, extensión y grafía de los nombres.
34 O décimo oitavo disse: “Eu sou chamado Buldumech. Eu separo a esposa do marido e crio rancor entre eles.
35 Se alguém escrever os nomes de seus senhores, Salomão, em um papel e colocá-lo na ante-sala de sua casa, eu me retiro de lá.
36 E a lenda escrita será a seguinte: 'O Deus de Abraão, e o Deus de Isaque, e o Deus de Jacó ordena a você! Retire-se desta casa e deixe-a em paz.' E eu imediatamente me retiro.
El mismo patrón en los papiros mágicos y en los cuencos babilónicos
El par "nombre del demonio más nombre del poder que lo vence" no es una peculiaridad judía ni cristiana, ni una invención del autor del Testamento. Es el formato corriente de la magia terapéutica del Mediterráneo antiguo. Los papiros mágicos griegos, hallados en Egipto y datados a grandes rasgos entre el siglo II a.C. y el siglo V d.C., acumulan exactamente ese tipo de receta: un nombre que pronunciar, un material que grabar, una parte del cuerpo donde atarlo. Iao, Sabaoth, Adonai, Miguel, Gabriel y Uriel circulan en esos papiros junto a nombres egipcios y griegos, sin frontera religiosa. En los cuencos de encantamiento de la Babilonia judía, de los que se conocen cerca de dos mil ejemplares en arameo, datados aproximadamente entre los siglos V y VIII, el texto se escribe en espiral en el fondo de una escudilla de barro enterrada boca abajo bajo el piso o el umbral de la casa, y nombra al demonio que se debe expulsar junto con los ángeles que lo obligan a salir. El Testamento de Salomón hace en la página lo que el cuenco hace en el barro.
Los detalles materiales refuerzan el anclaje médico. El cilantro que frustra la fiebre del decimosexto decano tiene paralelo en la farmacología grecorromana: Plinio el Viejo registra el cilantro entre los remedios contra la fiebre en la Historia Natural, escrita en el siglo I. La coincidencia muestra que las recetas del capítulo salen del repertorio médico corriente del Imperio, pero no datan el texto por sí solas. La datación sigue en disputa: las propuestas van del siglo I al V, y buena parte de los estudiosos hoy lee la obra como un núcleo judío antiguo con redacción cristiana posterior, transmitido en manuscritos griegos tardíos.
Qué dice y qué no dice la Biblia canónica
La Biblia canónica asocia espíritus a enfermedades en varios puntos: un espíritu que deja mudo y sordo, una mujer con espíritu de enfermedad durante dieciocho años. Lo que no hace es catalogar. No hay lista de nombres de demonios por enfermedad, no hay correspondencia entre astros y órganos, y no hay fórmula prescrita para atar al cuello. La frase con que se presentan los 36, sin embargo, coincide con el vocabulario de Efesios 6:12: kosmokratores tou skotous toutou, "gobernantes mundiales de estas tinieblas". Como el Testamento es una obra de capas y de datación incierta, la coincidencia muestra vocabulario compartido; quién toma prestado de quién, y en qué capa de la redacción, sigue siendo una cuestión abierta.