
Mastema es el jefe de los espíritus malignos en el libro de los Jubileos, obra judía escrita en hebreo y fechada por la mayoría de los estudiosos a mediados del siglo II a.C., aunque hay quienes defienden fechas algo anteriores o posteriores. El texto solo sobrevivió completo en ge'ez (etíope); del original hebreo quedan fragmentos hallados en Qumrán. Mastema no es un demonio más entre otros: es el príncipe de ellos, que negocia directamente con Dios y recibe permiso para mantener una décima parte de los espíritus en la tierra bajo su mando, mientras las otras nueve décimas partes quedan encerradas en el lugar de la condenación. Lo que vuelve decisivo a Mastema no es la jerarquía, sino lo que Jubileos hace con él: episodios en los que el Pentateuco dice que quien actúa es Dios pasan a atribuirse a Mastema.
La escena de origen está en el capítulo 10. Después del diluvio, los espíritus que quedaron de los gigantes atormentan a los nietos de Noé. Noé ora pidiendo que todos sean aprisionados, y Dios ordena a los ángeles que los aten. Mastema interviene entonces. (De dónde vienen esos espíritus, Vigilantes y gigantes, es asunto de otra página de este tema.)
8 E o chefe dos espíritos, Mastêma, veio e disse: 'Senhor, Criador, deixa que alguns deles permaneçam diante de mim, e que ouçam a minha voz, e façam tudo o que eu lhes disser; pois se alguns deles não me forem deixados, não serei capaz de executar o poder da minha vontade sobre os filhos dos homens; pois estes são para corrupção e desvio antes do meu julgamento, pois grande é a maldade dos filhos dos homens.'
La petición se atiende en parte: una décima parte se queda, nueve partes descienden (jubileus10:9). El texto registra el acuerdo y, pocos versículos después, llama al beneficiario por otro nombre: los espíritus que quedaron están "sujetos ante Satanás en la tierra" (jubileus10:11). La mayoría de los comentaristas concluye de ahí que Mastema y Satanás son la misma figura en el vocabulario del libro. Como contrapeso, un ángel enseña a Noé el uso de las hierbas medicinales contra las enfermedades causadas por esos espíritus, y Noé lo escribe todo en un libro entregado a Sem (jubileus10:12-14). A partir de ahí Mastema manda: envía espíritus para esparcir guerra, idolatría y derramamiento de sangre en los días de Serug (jubileus11:4) y hace que los cuervos devoren la semilla en los campos (jubileus11:10-12), plaga que el joven Abram deshace más adelante, gritando a las aves para que se vuelvan (jubileus11:18-19).
Lo que Jubileos transfiere de Dios a Mastema
Jubileos es una reescritura del Génesis y de la primera parte del Éxodo, presentada como revelación dictada a Moisés en el Sinaí. En varios puntos la reescritura cambia el sujeto de la acción: donde el texto bíblico dice que quien actúa es Dios, en Jubileos quien actúa es Mastema. Los dos casos más nítidos son el sacrificio de Isaac y el encuentro en la posada. El primero:
El marco es el mismo del prólogo de Job: hay voces en el cielo que elogian la fidelidad de Abraham, y el acusador propone la prueba. La orden sale de Dios, pero la iniciativa pasa a ser de Mastema, que al final queda "avergonzado" cuando el ángel detiene el cuchillo (jubileus18:12). La escena no es exclusiva de Jubileos: el manuscrito de Qumrán 4Q225, llamado Pseudo-Jubileos, trae el mismo argumento, con el "príncipe Mastemá" provocando la prueba. El desenlace del fragmento está muy dañado, y la línea que suele reconstituirse habla del príncipe Mastemá siendo atado. La literatura rabínica, por su parte, conserva el motivo del acusador, pero cambia el nombre: en Sanhedrin 89b quien provoca la prueba y luego aborda a Abraham en el camino es el Satán. Mastema, por su nombre, no sobrevive en esas fuentes.
El segundo caso es aún más fuerte, porque el versículo bíblico es uno de los más duros del Pentateuco: camino de Egipto, el Señor procura matar a Moisés en una posada, y Séfora lo salva circuncidando al hijo.
Jubileos 48 relee el Éxodo entero en esa clave. Mastema ayuda a los magos egipcios contra Moisés (jubileus48:9-11), incita a los egipcios a la persecución hasta el mar (jubileus48:12) y es atado por los ángeles en los días de la Pascua para que no acuse a Israel, y queda suelto el día decimonoveno (jubileus48:15-18). En la noche de la décima plaga, quienes matan a los primogénitos son "todos los poderes de Mastema" (jubileus49:2), mientras que el Éxodo dice que el Señor hirió a los primogénitos (ex12:29). Vale notar que el propio Éxodo ya abre la brecha al hablar de un destructor que no entrará en las casas marcadas con sangre (ex12:23).
| Episodio | Quién actúa en el texto bíblico | Quién actúa en Jubileos |
|---|---|---|
| Prueba de Abraham | Dios prueba a Abraham (Gn 22:1) | Mastema propone la prueba (Jub 17:16) |
| Encuentro en la posada | El Señor quiso matarlo (Éx 4:24) | El príncipe Mastema intenta matarlo (Jub 48:2-3) |
| Muerte de los primogénitos | El Señor hirió a los primogénitos (Éx 12:29) | Los poderes de Mastema quedan sueltos (Jub 49:2) |
| Magos de Egipto | El faraón llama a los magos, que actúan solos (Éx 7:11) | Mastema los auxilia contra Moisés (Jub 48:9) |
El movimiento no es una invención de Jubileos. Ya ocurre dentro del propio canon, entre dos libros históricos que cuentan el mismo censo de David. En 2 Samuel quien incita a David es la ira del Señor; en 1 Crónicas, escrito bastante después, quien incita es satan. Conviene registrar que allí el hebreo trae la palabra sin artículo, y parte de los traductores y comentaristas prefiere "un adversario" a "Satanás" como nombre propio; las traducciones brasileñas corrientes optan por "Satanás".
El nombre: la hostilidad convertida en personaje
Mastemah (משטמה) es un sustantivo común hebreo, no un nombre propio: significa hostilidad, rencor, enemistad. Viene de la raíz stm (שטם), "guardar rencor", "hostilizar". Parte de los lexicógrafos trata stm y stn (la raíz de satan, "acusar", "oponerse") como variantes cercanas de una misma familia; otros las mantienen formalmente distintas, aunque vecinas en el sentido. La palabra aparece dos veces en la Biblia hebrea, ambas en Oseas 9, y es ahí donde las traducciones brasileñas divergen: la ACF vierte "odio" en los dos versículos, la ARA "odio" y "enemistad", la NVI "hostilidad". Ninguna la trata como nombre, y no hay razón textual para hacerlo. En Jubileos, el abstracto se volvió personaje.
7 Chegarão os dias da punição, chegarão os dias da retribuição; Israel o saberá; o profeta é um insensato, o homem de espírito é um louco; por causa da abundância da tua iniqüidade também haverá grande ódio.
8 Efraim era o vigia com o meu Deus, mas o profeta é como um laço de caçador de aves em todos os seus caminhos, e ódio na casa do seu Deus.
En Qumrán la misma ambigüedad continúa. En el Documento de Damasco la expresión es mal'ak ha-mastemah, "el ángel de la hostilidad", con artículo definido: gramaticalmente es un título, no un nombre propio, lo que sugiere a muchos investigadores que la personificación aún estaba en curso. En 4Q225 aparece como "príncipe Mastemá", más cerca del uso de Jubileos. Y el vocabulario convive con otro nombre: el propio Jubileos, en la oración de Moisés, habla del "espíritu de Beliar" que acusa a Israel ante Dios (jubileus1:20), y Belial (escrito también Beliar) es el nombre dominante para el adversario en los textos sectarios de Qumrán. Si Mastema y Belial son la misma figura bajo nombres distintos, o funciones distintas de un mismo campo de ideas, es una cuestión abierta en la investigación.
Sobre qué es texto y qué es añadido: Mastema no aparece en el Nuevo Testamento ni en la literatura rabínica, y ninguna fuente antigua describe su apariencia física. Todo lo que hay de sólido es funcional (el príncipe que acusa, manda espíritus, es atado y soltado) y cabe en los capítulos citados arriba. El resto es posterior: compilaciones demonológicas modernas lo encajaron en jerarquías infernales que Jubileos desconoce, y series y juegos contemporáneos le dieron biografía propia. Entre los estudiosos, la lectura más corriente es que Mastema documenta un problema de teodicea del Segundo Templo: cuando se vuelve difícil decir que Dios prueba, endurece corazones o procura matar, esos actos migran hacia una figura subordinada, autorizada por Dios pero distinta de él.