
En Hechos 16, Pablo encuentra en Filipos a una joven esclava que adivinaba y daba gran ganancia a sus amos. El griego llama a lo que había en ella pneuma pythōna (así en las ediciones críticas; el Textus Receptus y el texto bizantino leen pythōnos), literalmente "espíritu de Pitón", nombre de la serpiente ligada al oráculo de Delfos, de donde viene también el título de la Pitia, la sacerdotisa que allí profetizaba. Lucas no usa aquí la palabra genérica para demonio (daimonion), ni "espíritu inmundo": usa el vocabulario técnico de la adivinación griega. Es la única aparición del término en el Nuevo Testamento, y casi ninguna traducción brasileña popular conserva el nombre.
16 E aconteceu que, indo nós à oração, nos saiu ao encontro uma jovem, que tinha espírito de adivinhação, a qual, adivinhando, dava grande lucro aos seus senhores.
17 Esta, seguindo a Paulo e a nós, clamava, dizendo: Estes homens, que nos anunciam o caminho da salvação, são servos do Deus Altíssimo.
18 E isto fez ela por muitos dias. Mas Paulo, perturbado, voltou-se e disse ao espírito: Em nome de Jesus Cristo, te mando que saias dela. E na mesma hora saiu.
Lucas repite la misma palabra de negocio en los dos extremos del episodio. En el versículo 16 la esclava daba gran ganancia (ergasia) a sus amos; en el versículo 19 los amos ven que la esperanza de la ganancia (ergasia) se ha ido. Entre las dos apariciones, el gesto religioso es breve: Pablo, molesto (diaponētheis, algo entre irritado y exasperado), habla con el espíritu y no con la muchacha, y el espíritu sale en ese mismo instante. El texto no registra ninguna conversación con ella, ni antes ni después, ni qué le ocurrió luego. Lo que sí registra es la reacción de los dueños, y la acusación que ellos llevan a los magistrados no menciona exorcismo ni perjuicio: se reformula en términos étnicos y legales, judíos que alborotan la ciudad con costumbres ilícitas. Filipos era colonia romana, y la distinción entre ciudadano romano y judío forastero es lo que da tracción a la queja.
19 E, vendo seus senhores que a esperança do seu lucro estava perdida, prenderam Paulo e Silas, e os levaram à praça, à presença dos magistrados.
20 E, apresentando-os aos magistrados, disseram: Estes homens, sendo judeus, perturbaram a nossa cidade,
21 E nos expõem costumes que não nos é lícito receber nem praticar, visto que somos romanos.
22 E a multidão se levantou unida contra eles, e os magistrados, rasgando-lhes as vestes, mandaram açoitá-los com varas.
23 E, havendo-lhes dado muitos açoites, os lançaram na prisão, mandando ao carcereiro que os guardasse com segurança.
24 O qual, tendo recebido tal ordem, os lançou no cárcere interior, e lhes segurou os pés no tronco.
Pitón, Delfos y la Pitia
Pytho era el nombre antiguo de Delfos y de la región al pie del Parnaso. En las versiones más difundidas del mito griego, Pitón era la serpiente o dragón que guardaba el oráculo y fue muerta por Apolo, que tomó el santuario para sí; de ahí el dios recibe el epíteto Pitio y la sacerdotisa que daba los oráculos se llama Pitia. Vale notar que el himno homérico a Apolo, una de las fuentes más antiguas, describe a la criatura sin darle ese nombre, que aparece en las versiones posteriores. Con el tiempo la palabra salió del mito y se volvió término corriente para designar a quien habla bajo posesión adivinatoria: Plutarco, sacerdote en Delfos hacia el final del siglo I, observa en Sobre la desaparición de los oráculos (414E) que a los ventrílocuos, antes llamados "Euricles", en su época se los llamaba "Pitones". No hace falta suponer un santuario de Apolo en Filipos para que el término tenga sentido. Hay además un puente con la Biblia griega: en los pasajes en que la Torá prohíbe consultar médiums, la Septuaginta traduce el hebreo 'ôb por engastrímythos, "el que habla por el vientre", esto es, ventrílocuo. Los judíos de lengua griega disponían, por lo tanto, de vocabulario oracular griego para describir la adivinación prohibida.
Qué hace cada traducción brasileña con la palabra
| Versión | Cómo vierte la expresión griega (en portugués) | ¿Mantiene el nombre Pitón? | ¿Dice que era esclava? |
|---|---|---|---|
| ACF | "uma jovem, que tinha espírito de adivinhação" | No | No |
| ARA | "uma jovem possessa de espírito adivinhador" | No | No |
| NVI | "uma escrava que tinha um espírito pelo qual predizia o futuro" | No | Sí |
| Ave-Maria | "uma moça escrava que tinha o espírito de Pitão" | Sí | Sí |
| Bíblia King James Fiel | "uma certa jovem possuída por um espírito de adivinhação" | No | No |
| Textus Receptus (griego) | παιδισκην τινα εχουσαν πνευμα πυθωνος | Sí | Sí |
Dos divergencias se cruzan en esta línea. La primera es textual: las ediciones críticas modernas leen πνεῦμα πύθωνα, en acusativo, en aposición ("un espíritu, un Pitón"), mientras que el Textus Receptus y el texto bizantino leen πνεῦμα πύθωνος, en genitivo ("espíritu de Pitón"). La diferencia está en la desinencia, pero desplaza el peso: en una lectura el espíritu es llamado Pitón, en la otra es del tipo Pitón. La segunda divergencia es de traducción. Verter pythōn por "adivinación" es una opción defendible, porque en el griego de la época la palabra ya funcionaba así, pero borra la referencia al oráculo que buena parte de los primeros lectores habría oído de inmediato. Mantener "Pitón", como hace la Ave-Maria, conserva el dato histórico y corre el riesgo opuesto, sugerir que Lucas está nombrando una entidad específica. ACF, ARA y Bíblia King James Fiel borran además un segundo dato que está en el griego, la condición de esclava (paidískē), que NVI y Ave-Maria explicitan. Vale registrar el alcance del texto: la demonología posterior, que lista a Pitón como demonio individual con jerarquía propia, y la predicación moderna que habla de un "espíritu de serpiente" hereditario son desarrollos de siglos después. Hechos no describe jerarquía demoníaca ni transmisión familiar, y no presenta el término como nombre de una entidad a la que se rinda culto.
Adivinación prohibida y el espíritu que dice la verdad
El trasfondo judío es una prohibición, no una negación: la Torá veta consultar médiums y adivinos sin afirmar que nada ocurre, y el episodio de Endor describe la práctica funcionando, con la médium viendo "dioses que suben de la tierra" y un "hombre anciano" envuelto en un manto. Si allí apareció Samuel de verdad, un espíritu impostor o una puesta en escena de la médium, es un punto en que intérpretes judíos, católicos y protestantes divergen desde la Antigüedad, y el texto hebreo no lo resuelve. Lo que se repite en Filipos es otra cosa: el espíritu dice la verdad. "Siervos del Dios Altísimo" y "camino de salvación" son descripciones correctas, y aun así Pablo expulsa al espíritu. Es el mismo patrón de Marcos, donde los espíritus inmundos identifican a Jesús con precisión ("el Santo de Dios", "Tú eres el Hijo de Dios") y reciben la orden de callar. La lectura más común hoy es que la fuente descalifica el testimonio: un reconocimiento correcto que viene de quien no debería hablar no es confesión de fe, y la propaganda involuntaria ataría el anuncio cristiano al circuito del oráculo pagado. También hay quienes observan que "Dios Altísimo" (theòs hýpsistos) era un título usado en cultos griegos y sincréticos, de modo que la frase sonaría bastante menos inequívoca al oído pagano de Filipos de lo que suena en español. El proceso más amplio por el cual las divinidades paganas pasaron a ser leídas como demonios se trata en la página "Los dioses de las naciones se vuelven demonios" de este tema.