
Charles Darwin nació en 1809 y murió en 1882. Antes de ser el naturalista de la evolución, casi se hizo clérigo: estudió en Cambridge con la idea de ordenarse pastor anglicano. La pregunta "¿Darwin era ateo?" es más interesante de lo que el rumor sugiere, porque la respuesta honesta es no, al menos no en el sentido militante que mucha gente imagina.
La fe que fue perdiendo
La pérdida de fe de Darwin fue lenta, no un rayo en cielo azul. Empezó como cristiano convencido y se fue alejando a lo largo de años, a causa de problemas que lo incomodaban: el sufrimiento en la naturaleza, la dificultad con los milagros, la sensación de que la creencia venía más de la educación que de la evidencia. Por sus propias palabras, dijo que no abandonó el cristianismo hasta alrededor de los cuarenta años, lo que sitúa el giro hacia 1849.
La muerte de Annie
El 23 de abril de 1851, la hija de Darwin, Anne Elizabeth, Annie, murió a los diez años en Great Malvern, tras una larga enfermedad. Era la hija predilecta, y la pérdida fue devastadora. Muchos cuentan que fue la muerte de Annie la que le quitó la fe a Darwin. La historia es conmovedora, pero los historiadores son cautelosos: la llamada "hipótesis Annie" tiene poco apoyo documental, y el propio Darwin ya venía perdiendo la fe ortodoxa antes de 1851. Lo que se puede decir con seguridad es que la muerte de la hija profundizó el luto, le quitó el consuelo que la Biblia aún pudiera ofrecerle, y marca el tono del libro sobre el sufrimiento en la naturaleza, no que ella sola lo haya vuelto incrédulo.
¿Ateo o agnóstico?
Darwin rechazaba el rótulo de ateo. En una carta célebre, escribió que nunca había sido ateo en el sentido de negar la existencia de Dios, y que "agnóstico" sería la descripción más correcta de su estado de ánimo. Su esposa, Emma, era devota, y la tensión entre la fe de ella y las dudas de él los acompañó toda la vida. Darwin evitó atacar la religión en público; en el propio Origen de las Especies, mantuvo el lenguaje de un Creador.
56 É interessante contemplar uma margem emaranhada, vestida de muitas plantas de muitos tipos, com aves cantando nos arbustos, com vários insetos esvoaçando ao redor, e com vermes rastejando pela terra úmida, e refletir que essas formas tão elaboradamente construídas, tão diferentes umas das outras, e dependentes umas das outras de modo tão complexo, foram todas produzidas por leis que atuam ao nosso redor. Essas leis, tomadas no sentido mais amplo, são o Crescimento com reprodução; a Hereditariedade, quase implícita na reprodução; a Variabilidade decorrente da ação indireta e direta das condições de vida, e do uso e do desuso; uma Taxa de Aumento tão alta que leva a uma Luta pela Vida e, em consequência, à Seleção Natural, acarretando a Divergência de Caráter e a Extinção das formas menos aperfeiçoadas. Assim, da guerra da natureza, da fome e da morte, segue-se diretamente o objeto mais elevado que somos capazes de conceber, a saber, a produção dos animais superiores. Há grandeza nesta visão da vida, com seus vários poderes, tendo sido originalmente insuflados pelo Criador em algumas poucas formas, ou numa só; e que, enquanto este planeta seguiu girando segundo a lei fixa da gravidade, a partir de um começo tão simples, formas infindáveis, belíssimas e maravilhosíssimas, foram e estão sendo desenvolvidas.