¿Darwin Se Convirtió en su Lecho de Muerte? La Historia de Lady Hope

Un libro antiguo abierto con una pluma

Hace más de un siglo circula una historia edificante: en su lecho de muerte, Charles Darwin se habría convertido a Cristo y habría renegado de la teoría de la evolución. La historia se repite en sermones, cadenas de mensajes y videos. Es falsa, y vale la pena saber por qué, porque la verdad honra a la fe más que una leyenda.

La historia de Lady Hope

La versión más conocida fue publicada en 1915 por Elizabeth Cotton, conocida como Lady Hope, una evangelista británica. Treinta y tres años después de la muerte de Darwin, ella afirmó haber visitado al naturalista en su casa, Down House, y haber encontrado al viejo científico leyendo la Epístola a los Hebreos, lamentando las ideas de su juventud y deseando hablar de Cristo a quien lo escuchara.

Por qué no se sostiene

La propia familia de Darwin desmintió la historia. Su hija, Henrietta Litchfield, ella misma una cristiana practicante, escribió en 1922: "Yo estuve presente en el lecho de muerte de mi padre. Lady Hope no estuvo presente durante su última enfermedad, ni en ninguna enfermedad. Él nunca renegó de ninguna de sus opiniones científicas, ni entonces ni antes." La familia llevaba registro de visitantes, y Lady Hope no aparece en ellos. Darwin murió el 19 de abril de 1882, agnóstico hasta el final. El historiador James Moore, que dedicó un libro entero al asunto, La Leyenda de Darwin, concluyó que no hay ninguna evidencia histórica de la conversión.

Por qué esto importa

Repetir una historia desmentida no fortalece la fe, la debilita. El cristianismo se apoya en la verdad, y difundir una leyenda piadosa sobre un adversario es, al final, falso testimonio. El Darwin real fue un agnóstico que escribió con reverencia, usó la palabra Creador en su propia obra, pero no se convirtió ni se retractó. La fuerza de la fe no depende de una escena en el lecho de muerte que nunca ocurrió.

56 É interessante contemplar uma margem emaranhada, vestida de muitas plantas de muitos tipos, com aves cantando nos arbustos, com vários insetos esvoaçando ao redor, e com vermes rastejando pela terra úmida, e refletir que essas formas tão elaboradamente construídas, tão diferentes umas das outras, e dependentes umas das outras de modo tão complexo, foram todas produzidas por leis que atuam ao nosso redor. Essas leis, tomadas no sentido mais amplo, são o Crescimento com reprodução; a Hereditariedade, quase implícita na reprodução; a Variabilidade decorrente da ação indireta e direta das condições de vida, e do uso e do desuso; uma Taxa de Aumento tão alta que leva a uma Luta pela Vida e, em consequência, à Seleção Natural, acarretando a Divergência de Caráter e a Extinção das formas menos aperfeiçoadas. Assim, da guerra da natureza, da fome e da morte, segue-se diretamente o objeto mais elevado que somos capazes de conceber, a saber, a produção dos animais superiores. grandeza nesta visão da vida, com seus vários poderes, tendo sido originalmente insuflados pelo Criador em algumas poucas formas, ou numa só; e que, enquanto este planeta seguiu girando segundo a lei fixa da gravidade, a partir de um começo tão simples, formas infindáveis, belíssimas e maravilhosíssimas, foram e estão sendo desenvolvidas.