Una expresión, dos lecturas
La expresión hebrea bene elohim, "hijos de Dios", está en el centro de la disputa. En Génesis 6:2 designa a quienes toman por esposas a las hijas de los hombres. La pregunta es si esos "hijos de Dios" son seres celestiales o seres humanos, y la tradición se dividió en dos respuestas que atraviesan dos mil años de interpretación.
2 Viram os filhos de Deus que as filhas dos homens eram formosas; e tomaram para si mulheres de todas as que escolheram.
La lectura angelical
La primera lectura entiende "hijos de Dios" como seres celestiales, ángeles. El argumento más sólido es el uso de la propia expresión en otros pasajes del Antiguo Testamento: en el libro de Job, bene elohim designa claramente seres de la corte celestial que se presentan ante Dios, y en otro pasaje del mismo libro son ellos quienes "aclamaban con júbilo" en la creación del mundo. Si la expresión significa seres celestiales en Job, es natural leerla del mismo modo en Génesis.
6 E num dia em que os filhos de Deus vieram apresentar-se perante o Senhor, veio também Satanás entre eles.
7 Quando as estrelas da alva juntas alegremente cantavam, e todos os filhos de Deus jubilavam?
Esta fue la lectura dominante en el judaísmo del período del Segundo Templo. El Libro de Enoc la adopta sin vacilación: allí los "hijos de Dios" de Génesis son identificados con ángeles, "los hijos de los cielos", que descienden atraídos por la belleza de las hijas de los hombres. La versión de 1 Enoc es prácticamente un comentario expandido de Génesis 6, leído desde la óptica angelical.
1 E ACONTECEU depois que os filhos dos homens se multiplicaram naqueles dias, nasceram-lhe filhas, elegantes e belas.
2 E quando os anjos, os filhos dos céus, viram-nas, enamoraram-se delas, dizendo uns para os outros: Vinde, selecionemos para nós mesmos esposas da progênie dos homens, e geremos filhos.
La lectura setita
La segunda lectura, que se volvió dominante en el cristianismo a partir de la Antigüedad tardía, entiende "hijos de Dios" como el linaje piadoso de Set, el tercer hijo de Adán, y "hijas de los hombres" como las descendientes de Caín. La unión sería, entonces, un matrimonio entre el linaje fiel y el linaje impío, y el pecado de Génesis 6 sería la apostasía de los justos. Agustín defendió esta interpretación en La Ciudad de Dios, y ella prevaleció en la tradición occidental durante siglos, en parte porque evitaba la idea incómoda de ángeles reproduciéndose con mujeres.
| Lectura | Quiénes son los "hijos de Dios" | Apoyo principal | Contexto |
|---|---|---|---|
| Angelical | Ángeles, seres celestiales | Job 1:6; 38:7; 1 Enoc | Judaísmo del Segundo Templo |
| Setita | Linaje piadoso de Set | Agustín, La Ciudad de Dios | Cristianismo desde el s. 4-5 |
Una tercera lectura, menos difundida, ve en los "hijos de Dios" a reyes o nobles tiranos, "divinos" en el sentido de gobernantes que se decían de origen celestial. Pero el gran eje del debate sigue siendo angelical frente a setita, y se traba sobre exactamente el mismo texto: lo que decide la cuestión es menos una palabra aislada y más qué marco interpretativo se considera más antiguo y más fiel al sentido original de Génesis.