Por qué esta escena le resulta familiar a un cristiano
Un justo es llevado a juicio bajo acusaciones falsas. Una multitud clama por su condena. Podría salvarse cediendo, pero se niega, porque ceder sería traicionar la verdad. Acepta la muerte con serenidad. Para cualquier cristiano, ese guion evoca de inmediato otra escena: la pasión de Cristo, y luego la larga fila de mártires de la Iglesia. El paralelo no es una invención moderna.
Los Padres de la Iglesia lo advirtieron pronto. Justino Mártir, un filósofo cristiano del siglo II, llegó a decir que Sócrates conoció a Cristo "en parte", por la razón, el logos, que ilumina a todo hombre, y que fue acusado de los mismos delitos que los cristianos: ateísmo e introducción de divinidades nuevas. Para Justino, Sócrates fue un precursor que pagó por la verdad antes de que la verdad tuviera rostro.
Dónde los ecos resuenan, y dónde no
| En la Apología de Sócrates | En la fe cristiana |
|---|---|
| Acusado de impiedad y de corromper a los jóvenes | Cristo acusado de blasfemia; los mártires, de ateísmo por negar a los dioses de Roma |
| Se niega a huir o a callar para salvar su vida | Los mártires se niegan a quemar incienso al emperador para escapar de la muerte |
| Obedece a Dios antes que a los hombres | Pedro y Juan: "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" |
| Enfrenta la muerte sin temor, confiando en que al justo ningún mal le ocurre | El cristiano enfrenta la muerte en la esperanza de la resurrección |
El punto en que Sócrates obedece a Dios por encima del tribunal es el que más resuena. Declara que va a obedecer al dios antes que a los jueces, y que mientras tenga vida no dejará de filosofar.
8 Se vocês me soltassem com essa condição, eu responderia: atenienses, eu os honro e os amo, mas vou obedecer ao deus antes que a vocês, e, enquanto eu tiver vida e forças, jamais vou deixar de filosofar, de exortar e de mostrar a verdade a cada um de vocês que eu encontrar, dizendo do meu jeito de sempre: meu amigo, você que é cidadão de Atenas, a maior e mais célebre cidade pela sabedoria e pela força, não tem vergonha de se preocupar em acumular o máximo de dinheiro, fama e honra, e de se importar tão pouco com a sabedoria, a verdade e o aperfeiçoamento da alma, com o qual você nem se incomoda?
Siglos después, los apóstoles dirían casi lo mismo ante el tribunal de Jerusalén, y por una razón mucho más firme: no una señal interior, sino el Cristo resucitado que habían visto.
29 Porém, respondendo Pedro e os apóstolos, disseram: Mais importa obedecer a Deus do que aos homens.
Hay que guardar el límite, sin embargo. Sócrates no murió por Cristo ni lo conoció. Murió por una misión que atribuía a un dios al que apenas sabía nombrar, y en la esperanza incierta de un más allá. El paralelo es real y hermoso, pero es analogía, no identidad. Apunta hacia el mártir cristiano como una sombra apunta hacia el cuerpo.