Obedecer a Dios, No a la Multitud: la Conciencia Contra la Mayoría

Cuando la mayoría estaba equivocada

Sócrates no fue valiente solo en el juicio. En la defensa recuerda dos momentos en que se quedó solo contra todos por una cuestión de justicia. En una ocasión fue el único entre los presidentes del tribunal en votar contra un juicio ilegal de generales, aun cuando la multitud gritaba y amenazaba con arrestarlo. Prefirió correr el riesgo del lado de la ley antes que participar de la injusticia por miedo.

2 O único cargo público que ocupei, atenienses, foi o de conselheiro. A minha tribo, a Antióquida, presidia o tribunal no dia em que vocês quiseram julgar em bloco os generais que não recolheram os corpos dos mortos depois da batalha de Arginusas, o que era contra a lei, como todos vocês reconheceram depois. Naquele momento, fui o único dos presidentes a me opor a fazer algo ilegal, e votei contra vocês. Quando os oradores ameaçaram me denunciar e prender, e vocês gritavam e os incentivavam, resolvi correr o risco ao lado da lei e da justiça, em vez de tomar parte na injustiça de vocês por medo da prisão e da morte.

En otra ocasión, bajo un gobierno tiránico, recibió la orden de arrestar a un inocente para ser ejecutado. Los demás obedecieron. Sócrates simplemente se fue a su casa, aun sabiendo que eso podía costarle la vida. Su única preocupación, dice él, era no cometer ninguna injusticia.

3 Isso foi no tempo da democracia. Mas, quando chegou ao poder a oligarquia dos Trinta, eles mandaram me chamar, junto com outros quatro, à câmara central, e ordenaram que trouxéssemos de Salamina Leão, o salamínio, para ser executado. Davam ordens desse tipo a muita gente, querendo envolver o maior número possível nos seus crimes. Naquela hora, mais uma vez, mostrei não com palavras, mas com fatos, que pouco me importava com a morte, se não soa muito grosseiro dizer assim, mas que a minha única e grande preocupação era não cometer nenhuma injustiça nem impiedade.

El número no es lo mismo que la verdad

La lección que atraviesa toda la obra es que la cantidad de personas que defiende algo no dice nada sobre si es correcto. Una multitud puede estar completamente equivocada, y un solo hombre, con la razón y la conciencia, en lo justo. Sócrates murió para sostener eso. La Escritura es aún más categórica: ordena expresamente no seguir a la mayoría para hacer el mal.

2 Não seguirás a multidão para fazeres o mal; nem numa demanda falarás, tomando parte com a maioria para torcer o direito.

Aquí el cristiano lee a Sócrates con aprobación, pero también advierte lo que la fe agrega. Para Sócrates, la brújula era una señal interior privada y su propia razón. Para el cristiano, la conciencia se forma por algo exterior a él y mayor que él: la Palabra de Dios y la voz del Espíritu. No es el hombre quien se convierte en medida, es Dios. Eso protege a la conciencia de convertirse en mero capricho u orgullo disfrazado de valentía.

19 Respondendo, porém, Pedro e João, lhes disseram: Julgai vós se é justo, diante de Deus, ouvir-vos antes a vós do que a Deus;