¿Quién escribió realmente "La Imitación de Cristo"? La cuestión de la autoría

Un libro que tardó en tener dueño

Aunque hoy La Imitación de Cristo aparece siempre con el nombre de Tomás de Kempis en la portada, la autoría del libro fue debatida durante siglos. En los primeros tiempos la obra circuló de forma anónima, copiada de monasterio en monasterio sin nombre de autor, lo cual era habitual en los libros de devoción medievales, donde la humildad exigía que el autor desapareciera. Cuando la fama creció, surgieron candidatos rivales.

Los tres nombres más recordados son Tomás de Kempis, el monje holandés; Jean Gerson, célebre canciller de la Universidad de París; y Johannes Gersen, un abad italiano del que casi nada se sabe y cuyo propio nombre se confunde con el de Gerson. Durante siglos, órdenes religiosas y naciones enteras disputaron la gloria de haber dado el libro al mundo.

Los cuatro libros: cómo leerlos

La Imitación de Cristo se divide en cuatro partes, que la obra llama libros. El primero trata de la vida interior y del desprecio de las vanidades del mundo. El segundo profundiza en la vida del recogimiento y la paz del alma. El tercero, el más largo y querido, es un diálogo en el que Cristo habla y el discípulo responde. El cuarto es una preparación para la comunión, la recepción del cuerpo de Cristo. Este tema recorre el corazón de esas cuatro partes: la vida interior de los dos primeros libros y el diálogo íntimo de los dos últimos.

LibroTema central
Libro IConsejos útiles para la vida espiritual: imitar a Cristo, dejar las vanidades
Libro IIConsejos para la vida interior: el reino de Dios dentro de ti, la paz
Libro IIIEl consuelo interior: el diálogo entre Cristo y el alma
Libro IVEl sacramento: preparación para la comunión con Cristo

Perspectivas sobre este tema

Los mismos hechos, leídos por dos lentes que discrepan. Ninguna de las voces habla por la posición de la página: existen para que veas el argumento más fuerte de cada lado.

Crítico Histórico

El libro circuló anónimo y no existe un autógrafo incontestable por generaciones.

El hecho escueto es que la Imitación de Cristo no nació con un nombre en la portada. Las copias más antiguas circulan sin autor declarado, y fue solo después de que el libro se convirtió en un éxito cuando comenzaron a aparecer atribuciones, muchas veces interesadas: cada orden religiosa y cada país quería reclamar para sí la gloria de haber producido la obra.

La semejanza entre los nombres Gerson y Gersen no ayuda: es fácil que una copia haya sido atribuida a uno y leída como si fuera del otro. A eso se suma que la humildad radical predicada por el propio libro, que manda amar ser desconocido, hace plausible que el autor haya ocultado de propósito su identidad. Ante esto, el crítico prefiere reconocer que la certeza absoluta sobre quién sostuvo la pluma se perdió en los primeros tiempos de la transmisión.

Apologista Evidencial

El manuscrito de 1441 firmado por Kempis y el análisis filológico sostienen la atribución.

La incertidumbre de los primeros tiempos es real, pero no significa un empate eterno. Existe un manuscrito de 1441, copiado y firmado de puño y letra de Tomás de Kempis, que contiene los cuatro libros de la Imitación. Ese documento concreto, sumado al testimonio de contemporáneos que conocían al monje, ancla la atribución en un terreno mucho más firme que el de sus rivales.

Cuando los estudiosos compararon el vocabulario, el ritmo y los temas de la Imitación con los otros escritos seguros de Tomás de Kempis, encontraron la misma voz: la misma espiritualidad de la Devotio Moderna, el mismo latín simple y repetido. Por eso el consenso erudito actual, aunque prudente, señala de forma mayoritaria a Tomás de Kempis como autor. No es una certeza de fe impuesta, sino la lectura más económica de las evidencias disponibles.