El Purgatorio de Dante: La Montaña de los Siete Pecados

La montaña de la esperanza

Si el Infierno desciende, el Purgatorio sube. Es una montaña en medio del océano del hemisferio sur, la única tierra firme de ese lado del globo. Aquí las almas también sufren, pero con una diferencia decisiva: el sufrimiento tiene fin y tiene sentido. Se purifican para subir al cielo, y por eso cantan, rezan y se ayudan mutuamente. Es la cántica de la esperanza, y abre con la imagen del poeta que alza velas en aguas mejores:

1 Para navegar em águas melhores, alça as velas agora a pequena nave do meu engenho, que deixa para trás um mar tão cruel;

Siete terrazas, siete pecados

La montaña tiene siete terrazas, una para cada pecado capital, en el orden de la soberbia (la raíz de todos) hasta la lujuria (la menos grave). En cada terraza las almas contemplan ejemplos de la virtud opuesta, recitan salmos y bienaventuranzas, y un ángel borra de la frente de Dante una de las siete "P" (de peccatum, pecado).

TerrazaPecadoPurificación
1SoberbiaEncorvados bajo el peso de piedras
2EnvidiaOjos cosidos, vestidos de cilicio
3IraEnvueltos en humo ciego
4PerezaCorriendo sin parar
5AvariciaBoca abajo, presos al suelo
6GulaHambrientos frente a árboles
7LujuriaAtravesando una pared de fuego

En la cima queda el Paraíso Terrenal, el Edén. Allí Virgilio se despide y Beatriz desciende en triunfo. Dante bebe de dos ríos, el Leteo, que borra la memoria del pecado, y el Eunoé, que devuelve la memoria del bien, y queda "puro y listo para subir a las estrellas".