Por qué el diablo tiene cuernos

La Biblia no describe la apariencia de Satanás

El demonio rojo con cuernos, pezuñas, rabo y tridente es una imagen del arte cristiano medieval, no una descripción bíblica. En ningún pasaje del texto Satanás aparece descrito así. Pablo, de hecho, dice lo contrario: que el propio Satanás se disfraza de "ángel de luz". La figura grotesca llegó después, y tiene raíces que vale la pena rastrear.

El cuerno, en la Biblia, es señal de poder

Aquí hay una ironía. En la Biblia, el cuerno es casi siempre un símbolo positivo. La palabra hebrea qeren, cuerno, representa fuerza, dignidad y realeza. "Exaltar el cuerno" de alguien es acrecentar su poder, y el propio Dios es llamado "la fuerza de mi salvación", expresión que en hebreo es, literalmente, "el cuerno de mi salvación". La misma imagen reaparece en el cántico de Ana y en el de Zacarías, que celebra la "poderosa salvación", literalmente el "cuerno de salvación", levantada en la casa de David.

El caso más famoso es el de Moisés. Cuando desciende del monte Sinaí, el hebreo dice que la piel de su rostro qaran. El verbo viene de la misma raíz que qeren, cuerno, y lleva las dos ideas a la vez: puede significar "irradiaba rayos de luz" o "le crecían cuernos". Hacia el año 400, al traducir la Vulgata latina, Jerónimo escogió la segunda lectura y vertió la frase como cornuta esset facies sua, "su rostro estaba con cuernos". No está claro si fue un error de traducción o una elección deliberada. Como el cuerno ya era símbolo de fuerza y gloria, hay quienes sostienen que Jerónimo quiso comunicar precisamente el esplendor sobrenatural de Moisés.

El efecto fue duradero. Durante casi mil años, el arte cristiano medieval y renacentista representó a Moisés con dos cuernos en la frente, siguiendo la Vulgata, que era la Biblia oficial del Occidente latino. La imagen más célebre es el Moisés que Miguel Ángel esculpió en mármol hacia 1513 a 1515, para la tumba del papa Julio II, hoy en la iglesia de San Pedro en Vínculos, en Roma. Los dos cuernos en la cabeza del profeta, que tanto intrigan a quienes ven la estatua, son exactamente ese detalle heredado de la traducción de Jerónimo.

29 E aconteceu que, descendo Moisés do monte Sinai trazia as duas tábuas do testemunho em suas mãos, sim, quando desceu do monte, Moisés não sabia que a pele do seu rosto resplandecia, depois que falara com ele.

30 Olhando, pois, Arão e todos os filhos de Israel para Moisés, eis que a pele do seu rosto resplandecia; por isso temeram chegar-se a ele.

La imagen llega hasta Cristo. En el Apocalipsis, el Cordero aparece con siete cuernos, que la Almeida traduce como "siete puntas", el número de la plenitud, un retrato del poder total. Es el mismo cuerno que aparece en la teofanía de Habacuc, donde rayos brillantes salen de la mano de Dios.

6 E olhei, e eis que estava no meio do trono e dos quatro animais viventes e entre os anciãos um Cordeiro, como havendo sido morto, e tinha sete pontas e sete olhos, que são os sete espíritos de Deus enviados a toda a terra.

En el mundo bíblico, por tanto, el cuerno apunta al poder e incluso a lo divino. El diablo con cuernos es una inversión de ese símbolo, e esa inversión no nació del texto. Vino de otro lugar.

Los machos cabríos demonios del desierto

El Antiguo Testamento menciona los se'irim, literalmente "los peludos" o "los machos cabríos", entidades caprinas asociadas a lugares desolados. La versión Almeida Corrigida Fiel traduce la palabra unas veces como "demonios", cuando el texto condena los sacrificios ofrecidos a ellos, y otras como "sátiro", en las ruinas habitadas por criaturas del desierto.

El macho cabrío enviado a Azazel

En el rito del Día de la Expiación, uno de los dos machos cabríos era enviado al desierto "para Azazel". La Almeida traduce la expresión como "macho cabrío expiatorio", pero muchos estudiosos leen Azazel como el nombre de un demonio del desierto al que se despachaba el animal. El apócrifo 1 Enoc refuerza el vínculo: allí, Azael es precisamente el nombre de uno de los jefes de los ángeles caídos.

8 E Arão lançará sortes sobre os dois bodes; uma pelo Senhor, e a outra pelo bode emissário.

9 Então Arão fará chegar o bode, sobre o qual cair a sorte pelo Senhor, e o oferecerá para expiação do pecado.

10 Mas o bode, sobre que cair a sorte para ser bode emissário, apresentar-se-á vivo perante o Senhor, para fazer expiação com ele, a fim de enviá-lo ao deserto como bode emissário.

Pan, los sátiros y los faunos

La otra mitad de la imagen proviene del mundo grecorromano. El dios Pan, señor de los campos y los rebaños, era representado con cuernos, barba, piernas peludas y pezuñas de macho cabrío. En torno a él aparecían los sátiros griegos y los faunos romanos, seres mitad humanos mitad cabríos, compañeros de Dioniso, el Baco de los romanos, asociados a la embriaguez y la lujuria. En ese repertorio pagano, y no en el texto bíblico, circulaba la figura del ser con cuernos, peludo y con pezuñas.

Un sátiro, el dios Pan, con cuernos de carnero y patas de macho cabrío, tocando la flauta de Pan
El sátiro grecorromano: cuernos, patas de macho cabrío y la flauta de Pan.

La muerte del gran Pan

Hacia el año 100, el escritor griego Plutarco registró, en el tratado "Sobre la decadencia de los oráculos", una escena curiosa: en tiempos del emperador Tiberio, el mismo de Jesús, un marinero llamado Tamuz habría oído una voz ordenarle que anunciara "el gran dios Pan ha muerto". Dos siglos después, hacia el 315, Eusebio de Cesarea, en la obra "Preparación Evangélica", leyó ese episodio como anuncio de la victoria de Cristo sobre los demonios paganos, jugando además con el hecho de que "Pan", en griego, suena como "todo". El viejo dios caprino entraba así en la narrativa cristiana en calidad de demonio derrotado.

Cuando los dioses se convirtieron en demonios

La clave de esa transformación ya está en Pablo, quien afirma que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a demonios, y no a Dios. Los Padres de la Iglesia, desde Justino Mártir en el siglo II en adelante, generalizaron la idea: los dioses de las naciones eran demonios disfrazados. Los dioses ligados a la naturaleza salvaje y a la sexualidad, Pan, los sátiros y los faunos, eran los candidatos más naturales al papel de demonio, y su apariencia caprina migró hacia la figura del Diablo.

20 Antes digo que as coisas que os gentios sacrificam, as sacrificam aos demônios, e não a Deus. E não quero que sejais participantes com os demônios.

El diablo no nació con cuernos

El arte cristiano antiguo confirma que eso vino después. En la imagen más antigua conocida del Diablo, un mosaico de la basílica de San Apolinar el Nuevo, en Rávena, hacia el 520, el Juicio Final separa las ovejas de los cabritos, y junto a los condenados hay un ángel azul, bello y radiante, sin cuernos ni pezuñas. El demonio grotesco, con cuernos, rabo y pies de macho cabrío, solo se vuelve habitual en el arte románico y gótico, entre los siglos XI y XIII, en los tímpanos de las catedrales y en los teatros religiosos.

32 E todas as nações serão reunidas diante dele, e apartará uns dos outros, como o pastor aparta dos bodes as ovelhas;

33 E porá as ovelhas à sua direita, mas os bodes à esquerda.

El macho cabrío del aquelarre y el Baphomet

En el apogeo de la caza de brujas, entre los siglos XV y XVII, se imaginaba al Diablo presidiendo el aquelarre en forma de un macho cabrío negro, lo que selló definitivamente el vínculo con el animal. La imagen fue finalmente cristalizada en 1856, cuando el ocultista francés Éliphas Lévi dibujó el "Baphomet", o "macho cabrío de Mendes", la figura alada de cabeza de cabrío que la cultura popular adoptó como rostro de Satanás. Conviene notar que el propio Lévi no la entendía como el Diablo, sino como símbolo del equilibrio de las fuerzas de la naturaleza.

El diablo rojo con cuernos es, por tanto, el punto de llegada de un largo camino. Comienza en los machos cabríos demonios del desierto, pasa por Pan y los sátiros, y es moldeado por siglos de polémica y arte cristiano. El texto bíblico, que nunca describe el rostro de Satanás, apenas contribuyó a esa imagen.