Quién es Sonia
Sonia Marmeládova es la clave cristiana de la novela. Hija del borracho Marmeládov, se prostituye para sustentar a la madrastra tuberculosa y los hermanos pequeños, viviendo con el "billete amarillo" de las prostitutas registradas. A los ojos del mundo, es la más degradada de las criaturas. A los ojos de Dostoievski, es quien mejor vive el Evangelio: ama, se sacrifica y cree, sin nada predicar. Cuando Raskolnikov finalmente busca a alguien a quién contar el crimen, va a ella, no a un sacerdote ni a la policía.
Qué era el billete amarillo
En la Rusia zarista todo morador de las ciudades vivía bajo el sistema de pasaportes internos, y la prostitución era legalizada bajo control de la policía. La mujer que se registraba entregaba el pasaporte común y recibía a cambio el "billete amarillo" (o pasaporte amarillo): un documento de identificación con hojas amarillas que la inscribía como prostituta oficial, la sujetaba a exámenes médicos obligatorios y le prohibía vivir con la propia familia. La marca era pública y prácticamente irreversible; recuperar el pasaporte común y un empleo "honesto" era raro. Sacar el billete no era un desliz escondido: era asumir ante el Estado y la vecindad una condición de la cual casi no había vuelta.
Es ese peso que la expresión carga cuando aparece en la novela. En la taberna, Marmeládov cuenta a Raskolnikov el día en que "mi propia hija salió por primera vez con el billete amarillo", y la frase condensa el sacrificio de Sonia: ella no cayó en la prostitución, eligió la propia degradación oficial para que los hermanos no murieran de hambre. Dostoievski necesita esa concreción burocrática para la paradoja que estructura el libro: la portadora del documento más infame del imperio es el personaje que vive el Evangelio de forma más pura.
20 "Ora, quando a gente não tem ninguém, nenhum outro lugar aonde ir! Pois todo homem precisa ter aonde ir. Porque há momentos em que a gente absolutamente precisa ir a algum lugar! Quando a minha própria filha saiu pela primeira vez com o bilhete amarelo, então eu tive que ir... (pois a minha filha tem passaporte amarelo)", acrescentou entre parênteses, olhando com certa inquietação para o jovem.
La lectura de Juan 11
En el encuentro más importante del libro, Raskolnikov pide que Sonia lea en voz alta la pasaje del Evangelio de Juan sobre la resurrección de Lázaro, el amigo de Jesús que estaba muerto y sepultado hacía cuatro días. La elección no es casual. El Evangelio que ella lee perteneció a Lizavéta, la inocente que él asesinó. Y el texto funciona como espejo: Lázaro, muerto hace cuatro días, es la imagen de Raskolnikov, muerto por dentro; y la pregunta de Jesús a Marta, si ella cree, golpea de lleno al asesino que escucha.
21 "Disse-lhe Jesus: Teu irmão há de ressuscitar. Disse-lhe Marta: Eu sei que ele há de ressuscitar na ressurreição, no último dia. Disse-lhe Jesus: Eu sou a ressurreição e a vida; quem crê em mim, ainda que esteja morto, viverá. E todo aquele que vive e crê em mim nunca morrerá. Crês nisto?"
25 Disse-lhe Jesus: Eu sou a ressurreição e a vida; quem crê em mim, ainda que esteja morto, viverá;
26 E todo aquele que vive, e crê em mim, nunca morrerá. Crês tu isto?
Por qué Dostoievski usa esa escena
Lázaro no resucita por mérito propio: es llamado de vuelta de una tumba de donde nadie regresa. Esa es la apuesta de la novela entera sobre Raskolnikov. Él cruzó un límite, profanó el propio alma, está muerto para el amor y para los otros. La historia de Lázaro no prueba una doctrina al lector; enciende una posibilidad dentro de la narrativa: la de que incluso quien ya huele a muerte puede oír la orden de salir de la tumba. Sonia, que cree, lee para Raskolnikov, que duda. El resto del libro es la pregunta de saber si él responderá al llamado.