El Discurso de Alcibíades: Sócrates, el amor encarnado

La fiesta invadida

Cuando Sócrates termina, la puerta se abre de golpe: Alcibíades, joven bello, poderoso y completamente borracho, irrumpe en la fiesta coronado de hiedra. Se niega a hacer otro elogio abstracto al amor. En cambio, va a elogiar a una persona: Sócrates. Y va a decir la verdad, le pese a quien le pese.

22 "Vou dizer a verdade. Veja se você permite." "A verdade eu permito", disse Sócrates, "e até mando que diga."

Feo por fuera, divino por dentro

La imagen que Alcibíades usa se volvió célebre. Sócrates es como esas estatuillas de silenos que los artesanos vendían: feas y grotescas por fuera, pero que, al abrirlas por la mitad, muestran dentro imágenes doradas de dioses. Por fuera, Sócrates parece ignorante y bromista; por dentro, está lleno de sensatez y virtud.

24 "Vou tentar elogiar Sócrates, senhores, por meio de imagens. Ele talvez ache que é para fazer rir, mas a imagem é por causa da verdade, não da graça. Afirmo que ele é parecidíssimo com aqueles silenos que ficam nas lojas dos escultores, que os artesãos fabricam segurando flautas ou seringas na boca, e que, abertos ao meio, mostram dentro imagens de deuses.

El amante que se convierte en amado

Alcibíades cuenta, sin rodeos, que intentó seducir a Sócrates, convencido de que su belleza le compraría la sabiduría del maestro. Sócrates se negó. Pasaron la noche juntos y no ocurrió nada: Alcibíades se levantó como quien hubiera dormido al lado de un padre. El joven bello, acostumbrado a ser deseado, fue tratado con indiferencia, y descubrió a un hombre que no se dejaba comprar por ninguna belleza.

46 Mas, depois que fiz tudo isso, ele se mostrou tão acima de mim, desprezou e riu da minha beleza e a insultou tanto (e era justo nisso que eu achava ser alguma coisa, senhores juízes, pois são juízes do desdém de Sócrates): saibam, pelos deuses e pelas deusas, que me levantei depois de dormir com Sócrates sem nada de mais ter acontecido, como se eu tivesse dormido ao lado de um pai ou de um irmão mais velho.

El sentido es sutil. Sócrates ya subió la escalera de Diotima: ya no ama el cuerpo, ama el alma y la virtud. Por eso es él, y no el bello Alcibíades, quien está en el peldaño más alto del amor. El feísimo Sócrates es el retrato vivo del amor que el libro entero intentó describir.

58 Ele fala de burros de carga, de ferreiros, de sapateiros e de curtidores, e parece sempre dizer as mesmas coisas com as mesmas palavras, de modo que qualquer pessoa inexperiente e tola riria dos seus discursos. Mas quem os vir abertos e penetrar dentro deles descobrirá, primeiro, que são os únicos discursos que têm sentido por dentro, e depois que são divinos, cheios de muitíssimas imagens da virtude, e que se estendem ao máximo, ou melhor, a tudo o que convém examinar a quem vai ser um homem belo e bom.

Con Alcibíades, la escalera abstracta adquiere un rostro. El amor verdadero no es una teoría: es un modo de vivir, encarnado en un hombre concreto. Así cierra El Banquete, bajando del cielo de las ideas de vuelta a una sala llena de gente borracha y admirada.