El Banquete y los Cristianos: la escalera que se convirtió en ascenso del alma a Dios

Un pagano que los cristianos no pudieron ignorar

El Banquete fue escrito casi cuatro siglos antes de Cristo, por un griego que no conocía la Biblia. Aun así, pocos textos paganos fueron tan leídos y amados por pensadores cristianos. El motivo es la escalera de Diotima: la idea de que el amor es una fuerza que arranca el alma de las cosas bajas y la hace subir hasta lo eterno y perfecto.

Para un cristiano, es difícil leer esa ascensión y no pensar en el alma que se eleva a Dios. Fue exactamente ese puente el que siglos de teología atravesaron, con cuidado y con reservas.

De lo Bello de Platón al Dios de los cristianos

La lectura cristiana no copió a Platón; lo transformó. Donde Diotima pone la Belleza en sí, impersonal, los cristianos pusieron a Dios, que es persona y que ama primero. La escalera dejó de ser solo esfuerzo humano por subir y pasó a ser también gracia que desciende. Pero la estructura, el alma que asciende de lo sensible a lo eterno, permaneció.

TemaDiotima (El Banquete)Relectura cristiana
La cima de la escaleraLa Belleza en sí, eterna e impersonalDios, que es amor y persona
El movimientoEl alma sube del cuerpo a lo eternoEl alma sube a Dios, atraída por la gracia
Quién ama primeroEl hombre que siente carencia y deseaDios, que ama antes de ser amado
El finContemplar lo Bello, engendrar virtudUnirse a Dios, ver a Dios

Esa ascensión del alma por la escala de los seres reaparece en la teología que el sitio hospeda. El Pseudo-Dionisio, autor cristiano de enorme influencia, describe toda la realidad como una jerarquía que eleva lo que puede ser elevado hacia Dios, fuente de toda luz. El lenguaje de la ascensión es el mismo que Diotima usó.

1 Hierarquia é uma santa ordem, um saber e uma ação tão próxima quanto possível da forma divina elevada à imitação de Deus na medida das iluminações divinas.

Vale una honestidad que separa la historia del mito. No hay prueba de que Platón haya influido en ningún cristiano antes de la buena muerte de Sócrates, ni de que la Biblia dependa de él. Lo que hubo fue un encuentro posterior: pensadores cristianos, ya con la fe, encontraron en Platón un lenguaje para describir el deseo del alma por Dios. Tomaron el vocabulario, no la doctrina.