La definición clásica
La doctrina de la Trinidad afirma que existe un solo Dios, y que ese único Dios subsiste eternamente en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Las tres comparten una sola esencia o sustancia (en griego, ousia), y cada una es plenamente Dios, sin que existan tres dioses.
La fórmula que se volvió clásica es la de Tertuliano: tres personas, una sustancia. Las personas son distintas (el Padre no es el Hijo, el Hijo no es el Espíritu), pero no están separadas ni son desiguales. Son coeternas e coiguales en poder y gloria.
Lo que la doctrina niega
Buena parte de la formulación trinitaria nació como reacción a lecturas que la Iglesia antigua consideró erróneas. Entender lo que la doctrina niega ayuda a entender lo que afirma.
| Posición rechazada | Lo que sostenía | Por qué fue rechazada |
|---|---|---|
| Modalismo (Sabelianismo) | El Padre, el Hijo y el Espíritu son solo tres modos o máscaras de una única persona. | Borra la distinción real entre las personas, quienes conversan y se envían mutuamente en el texto. |
| Triteísmo | El Padre, el Hijo y el Espíritu son tres dioses separados. | Contradice el monoteísmo afirmado de principio a fin en la Biblia. |
| Arrianismo | El Hijo es una criatura, el primero y mayor ser creado, pero no Dios. | Fue condenado en Nicea (325), que afirmó al Hijo consustancial al Padre. |
| Subordinacionismo | El Hijo y el Espíritu son divinos, pero inferiores en esencia al Padre. | La tradición distingue el orden de relación (el Padre es la fuente) de la desigualdad de esencia. |
La tensión que la doctrina intenta sostener
La Trinidad intenta mantener al mismo tiempo dos afirmaciones que la Biblia hace con fuerza: hay un solo Dios, y el Padre, el Hijo y el Espíritu son tratados como divinos y como distintos. Negar la unidad lleva al triteísmo; negar la distinción lleva al modalismo; negar la plena divinidad del Hijo o del Espíritu lleva al arrianismo. La formulación clásica es el intento de afirmar las dos cosas sin caer en ninguno de los extremos.
4 Ouve, Israel, o Senhor nosso Deus é o único Senhor.
1 No princípio era o Verbo, e o Verbo estava com Deus, e o Verbo era Deus.