Lutero Movió los Deuterocanónicos al Apéndice

El acto de 1534

Cuando Lutero publicó su Biblia alemana completa, en 1534, tomó una decisión estructural sobre el Antiguo Testamento. Siete libros (más añadidos a otros dos) que constaban en la Vulgata latina, pero no en el canon hebreo usado por los judíos, fueron retirados de la secuencia normal del Antiguo Testamento y reunidos en un bloque separado, colocado entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Ese bloque recibió un encabezado propio. Lutero lo tituló "Apócrifos" y añadió la definición que se hizo famosa: son libros "que no se tienen por iguales a la Sagrada Escritura, y sin embargo son útiles y buenos de leer". No era condena ni censura: era una rebaja de estatus. Los libros seguían impresos, seguían recomendados para lectura edificante, pero dejaban de tener la plena autoridad de los demás.

AspectoLo que Lutero hizo
PosiciónBloque entre el Antiguo y el Nuevo Testamento
Título dado"Apócrifos"
Estatus atribuidoNo iguales a la Escritura, pero útiles y buenos de leer
ResultadoMantenidos en la Biblia, fuera del canon de autoridad

Lo que entró en el apéndice

Los libros agrupados allí fueron Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico (Sirácida), Baruc, 1 Macabeos y 2 Macabeos, además de los añadidos griegos a Ester y a Daniel. El contenido de cada uno de esos libros, la razón histórica de estar en la tradición griega y latina pero no en la hebrea, y el motivo de que la Biblia católica los mantenga en el cuerpo del Antiguo Testamento mientras la protestante los excluye, son el asunto del tema dedicado a los libros deuterocanónicos (en /temas/livros-deuterocanonicos/), y no se repiten aquí.

Lo esencial para esta página es el gesto y su sentido. Lutero no inventó la sospecha sobre esos libros: Jerónimo, al traducir la Vulgata en el siglo IV, ya había anotado que no pertenecían al canon hebreo. Lo que Lutero hizo fue dar a esa antigua reserva una forma editorial visible, separándolos físicamente y rotulándolos. Más tarde, las ediciones protestantes fueron dejando de imprimir el apéndice por completo, y así fue como los deuterocanónicos salieron de la mayoría de las Biblias protestantes. El paso de Lutero fue mover y rebajar, no destruir.