Hechos y Apocalipsis Apócrifos

Los Hechos apócrifos: novelas de los apóstoles

Los Hechos canónicos narran la expansión de la Iglesia primitiva. A partir del siglo 2, surgieron numerosos Hechos apócrifos, cada uno centrado en un apóstol: Hechos de Andrés, de Juan, de Pablo, de Pedro, de Tomás, de Felipe, además de relatos de martirio como el de Bartolomé. Son, en gran medida, novelas religiosas: narraciones de viajes misioneros a tierras lejanas, milagros espectaculares, conversiones masivas, enfrentamientos con poderes y, al final, el martirio del apóstol. Fueron la literatura devocional popular de la Iglesia antigua.

Esos textos son la principal fuente de las tradiciones sobre cómo murió cada apóstol (Pedro crucificado cabeza abajo, Tomás en la India, y así sucesivamente). El tema dedicado a las muertes de los apóstoles examina el valor histórico de esas tradiciones; aquí el foco es por qué, como clase literaria, quedaron fuera del canon: datación tardía, autoría desconocida, tono legendario y, en varios casos, teología heterodoxa (algunos Hechos promovían el encratismo, el rechazo radical del matrimonio y del cuerpo).

1 En el primer día de la semana, es decir, en el día del Señor, se reunió una multitud, y trajeron a Pedro muchos enfermos para que los curara. Y uno de la multitud se atrevió a decirle a Pedro: Mira, Pedro, en nuestra presencia hiciste que muchos ciegos vieran, sordos oyeran y cojos anduvieran, y socorriste a los débiles y les diste fuerza. Pero ¿por qué no socorriste a tu propia hija, la virgen, que creció hermosa y creyó en el nombre de Dios? Pues he aquí que uno de sus lados está totalmente paralizado, y ella yace tendida allí en un rincón, sin poder moverse. Vemos a los que fueron curados por ti; a tu propia hija la descuidaste.

1 [La primera página existente del manuscrito copto parece ser la p. 9.] Pablo entró (en la casa) al lugar donde estaba (el muerto). Pero Fila, mujer de Pancares (en el manuscrito, Ancares), se puso muy irada y dijo a su marido con (gran furia): Marido, fuiste... a las fieras, no engendraste... a tu hijo... ¿dónde está el mío?

1 [João vai de Mileto a Éfeso.] João seguia depressa para Éfeso, impelido por uma visão. Damônico, então, e Aristodemo seu parente, e um homem muito rico chamado Cleóbio, e a esposa de Marcelo, com dificuldade conseguiram retê-lo por um único dia em Mileto, descansando com ele. E quando, bem cedo de manhã, partiram, e tinham percorrido cerca de seis quilômetros do caminho, uma voz veio do céu, ouvida por todos nós, dizendo: João, você está prestes a dar glória ao seu Senhor em Éfeso, e disso você terá conhecimento, você e todos os irmãos que estão com você, e alguns dos que estão lá, que crerão por meio de você. João então refletia, alegrando-se consigo mesmo, sobre o que seria aquilo que iria acontecer com ele em Éfeso, e disse: Senhor, eis que vou segundo a tua vontade; que se faça aquilo que tu desejas.

1 En aquel tiempo todos nosotros, los apóstoles, estábamos en Jerusalén: Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el cobrador de impuestos; Santiago, hijo de Alfeo, y Simón, el cananeo; y Judas, hermano de Santiago. Repartimos entre nosotros las regiones del mundo, para que cada uno fuese a la región que le correspondiera y a la nación a la que el Señor lo enviara. Por sorteo, entonces, la India le tocó a Judas Tomás, que es también el gemelo. Pero él no quiso ir, alegando que, a causa de la flaqueza de la carne, no estaba en condiciones de viajar, y dijo: 'Soy un hombre hebreo; ¿cómo puedo ir hasta los indios y predicar la verdad?' Mientras él así reflexionaba y hablaba, el Salvador se le apareció de noche y le dijo: No temas, Tomás, ve a la India y predica allí la palabra, pues mi gracia está contigo. Pero él no quiso obedecer, diciendo: A donde quieras enviarme, envíame, mas a otro lugar, pues a los indios no iré.

1 (Prólogo de Gregorio de Tours) Los célebres triunfos de los apóstoles no son, creo yo, desconocidos para ninguno de los fieles, pues algunos de ellos nos son enseñados en las páginas del evangelio, otros son relatados en los Hechos de los Apóstoles, y sobre algunos existen libros en los que se registran las acciones de cada apóstol. Pero de la mayor parte nada tenemos por escrito salvo sus Pasiones.

1 Por volta do tempo em que o imperador Trajano assumiu o governo dos romanos, depois que Simão, filho de Clopas, bispo de Jerusalém, sofreu o martírio no oitavo ano de seu reinado (era ele o segundo bispo daquela igreja, sucessor de Tiago, que tinha o nome de irmão do Senhor), Filipe, o apóstolo, percorrendo as cidades e regiões da Lídia e da Ásia, pregava a todos o Evangelho de Cristo.

1 Os historiadores afirmam que a Índia se divide em três partes: a primeira termina na Etiópia, a segunda na Média, e a terceira completa o país; uma de suas porções termina na escuridão, e a outra no oceano. Foi a essa Índia que o santo apóstolo de Cristo, Bartolomeu, se dirigiu, e ali se instalou no templo de Astaruth, vivendo como um dos peregrinos e pobres. Nesse templo havia um ídolo chamado Astaruth, que supostamente curava os enfermos, mas na verdade prejudicava ainda mais a todos. O povo ignorava por completo o Deus verdadeiro; por falta de conhecimento, ou antes pela dificuldade de buscar qualquer outro, todos recorriam ao falso deus. E ele lhes trazia aflições, doenças, prejuízos, violência e muito sofrimento. Quando alguém lhe oferecia sacrifício, o demônio se retirava e parecia conceder cura à pessoa atormentada; e o povo tolo, vendo isso, acreditava nele. Mas os demônios se retiravam não porque desejassem curar os homens, e sim para atacá-los com mais força e mantê-los inteiramente sob seu poder; e enquanto pensavam estar curados no corpo, aqueles que lhes sacrificavam ficavam ainda mais doentes na alma.

Los apocalipsis apócrifos y el descenso al infierno

Apocalipsis, del griego, significa "revelación". Junto al Apocalipsis canónico de Juan, circularon muchas otras revelaciones atribuidas a apóstoles y patriarcas. Varios tienen carácter gnóstico, describiendo el ascenso del alma por esferas celestes y secretos sobre el destino tras la muerte. El Apocalipsis Copto de Pedro y el Segundo Tratado del Gran Set, ambos hallados en la biblioteca de Nag Hammadi, reinterpretan la crucifixión de modo gnóstico, llegando a negar que Cristo realmente sufrió.

Otra obra muy influyente fue el Descenso de Cristo al Infierno, parte del Evangelio de Nicodemo, que narra a Jesús irrumpiendo en el Hades entre la muerte y la resurrección para liberar a los justos del Antiguo Testamento. Ese motivo, aunque apócrifo, moldeó el arte cristiano y la frase del Credo "descendió a los infiernos".

1 Enquanto o Salvador estava sentado no templo, no tricentésimo ano da aliança e do acordo do décimo pilar, satisfeito com o número dos vivos, a Majestade incorruptível, ele me disse: "Pedro, bem-aventurados os que estão acima, os que pertencem ao Pai, que revelou a vida aos que vêm da vida, por meu intermédio, pois lembrei aos que estão edificados sobre o que é forte, para que ouçam minha palavra e distingam as palavras da injustiça e da transgressão da lei da própria justiça, que vem do alto de toda palavra deste Pleroma da verdade."

1 A Majestade perfeita repousa na luz inefável, na verdade da mãe de todos esses, e de todos vocês que chegam até mim, a mim apenas, que sou perfeito por causa do Verbo. Pois eu existo com toda a grandeza do Espírito, que é amigo de nós e dos nossos parentes igualmente.

1 ENTÃO OS mestres Addas, Finees e Egias, três varões que vieram da Galiléia para testemunhar que haviam visto Jesus ser arrebatado ao céu, levantaram-se em meio à multidão de chefes dos judeus e disseram na presença dos sacerdotes e levitas reunidos em conselho: “Senhores, quando íamos da Galiléia ao Jordão, veio ao nosso encontro uma grande multidão de homens vestidos de branco que haviam morrido algum tempo. Dentre eles reconhecemos Karino e Lêucio; e quanto eles se aproximaram de nós e nos beijamos mutuamente, que haviam sido nossos amigos, perguntamos-lhes: “Dizei-nos, irmãos e amigos, que são esta alma e este corpo, e quem são essas pessoas com quem caminhais, e como viveis no corpo, sendo que faz tempo que morrestes?”

Como clase, hechos y apocalipsis apócrifos comparten el destino: nacidos tarde, de autoría incierta y muchas veces atados a teologías que la Iglesia mayor rechazó, nunca alcanzaron reconocimiento canónico. Sobrevivieron, sin embargo, como literatura, y moldearon la imaginación cristiana sobre los apóstoles y el más allá mucho más de lo que su estatus oficial sugiere.