Las Tres Partes del Alma en Platón, Explicadas

La ciudad dentro de ti

En la página anterior vimos la ciudad con tres clases: productores, guerreros y gobernantes. Ahora viene el paso más audaz de Platón. Dice que tu alma, tu yo por dentro, tiene exactamente la misma estructura. Eres una ciudad en miniatura. Y para probar eso usa ejemplos del día a día.

Tres voces que pelean por dentro

Piensa en una persona con mucha sed, pero que sabe que ese agua está contaminada. Una parte de ella grita "¡bebe!". Otra parte aguanta y dice "no bebas, te hará daño". Si fuese una sola cosa, no pelearía consigo misma. Por lo tanto, hay partes diferentes dentro de nosotros. Platón identifica tres.

Parte del almaQué haceEn la ciudad corresponde a
RazónPiensa, calcula, decide qué es mejor en el largo plazoLos gobernantes
Ánimo (lo irascible)El coraje, la indignación, el orgullo, la voluntad de lucharLos guerreros (auxiliares)
ApetitoLos deseos del cuerpo: hambre, sed, dinero, placerLos productores

El ánimo es la parte más curiosa. No es la razón fría, ni el deseo bruto. Es esa rabia noble que sientes cuando ves una injusticia, o la vergüenza cuando haces algo malo. Platón muestra que, en una persona bien formada, el ánimo es el aliado natural de la razón, como un soldado fiel que lucha al lado del general. Pone las tres partes lado a lado así:

9 Mas surge outra questão: a paixão é diferente também da razão, ou é apenas uma espécie de razão? No segundo caso, em vez de três partes na alma, haveria duas, a racional e a apetitiva. Ou então, assim como a cidade se compõe de três classes, comerciantes, auxiliares e conselheiros, será que não também na alma do indivíduo uma terceira parte, que é a paixão ou ânimo, e que, quando não corrompida por uma educação, é a aliada natural da razão? Sim, ele disse, tem que haver uma terceira.

¿Qué es la justicia en una persona?

Ahora la pieza final encaja. La justicia en la ciudad era que cada clase estuviera en su papel. La justicia en la persona es lo mismo: cada parte del alma haciendo su trabajo, bajo el comando de la razón. La razón gobierna, el ánimo la defiende y da fuerza, el apetito obedece y se queda en su límite. Cuando es así, la persona está en paz consigo misma, en orden por dentro. Eso es ser justo.

¿Y la injusticia? Es la rebelión interna. Es cuando el apetito quiere mandar, o el ánimo descontrolado toma el control, y la razón pierde el timón. La persona injusta es una guerra civil ambulante. Aquí, finalmente, Platón responde al anillo de Giges: ser injusto no vale la pena, porque destruye tu orden interior, te quiebra por dentro, con anillo o sin anillo. Falta solo dar nombre a las virtudes que mantienen ese orden de pie. Es la última página.