Un hombre en juicio por hacer preguntas
En el año 399 antes de Cristo, un anciano de más de setenta años se presentó ante el tribunal de Atenas acusado de dos delitos: corromper a la juventud y no creer en los dioses de la ciudad. Ese hombre era Sócrates. La Apología de Sócrates es el discurso que pronunció para defenderse, escrito años después por su discípulo Platón. La palabra "apología" aquí no significa disculpa. En griego, apología significa defensa, el alegato de quien responde a una acusación ante un juez.
Desde la primera frase, Sócrates advierte que no hablará como un orador entrenado. Hablará la verdad, con su estilo sencillo de siempre, y pide a los jueces que atiendan a una sola cosa: si lo que dice es justo o no.
5 Se eu fosse de fato estrangeiro, vocês me desculpariam por falar na língua e no jeito em que fui criado. Da mesma forma, peço agora o que me parece justo: deixem de lado o meu modo de falar, seja ele melhor ou pior, e prestem atenção apenas a uma coisa, se o que eu digo é justo ou não. Essa é a virtude do juiz, e a do orador é dizer a verdade.
Por qué el nombre intimida, y por qué no debería
Quien nunca ha leído filosofía suele imaginar la Apología como un tratado denso, lleno de términos técnicos. No lo es. Es la transcripción de un juicio real, con un acusado hablando ante un jurado de cientos de ciudadanos comunes. Hay drama, ironía, momentos de humor y un hombre que enfrenta la pena de muerte sin perder la calma. Se lee como una escena de tribunal, no como una clase.
La obra es breve: se divide en tres partes que siguen el orden del propio juicio. Primero la defensa, luego el veredicto de culpabilidad y la discusión de la pena, y por último las palabras finales de Sócrates ya condenado a muerte. Este tema recorre esas tres partes con calma, deteniéndose en cada idea importante.
| Idea | En una línea | Dónde lo explicamos |
|---|---|---|
| "Solo sé que nada sé" | La sabiduría comienza en reconocer la propia ignorancia | Página 2 |
| La vida examinada | Una vida sin cuestionarse no vale la pena ser vivida | Página 3 |
| La voz interior | Una señal divina que avisaba a Sócrates cuando se equivocaba | Página 4 |
| Valentía ante la muerte | Temer la muerte es fingir que se sabe lo que no se sabe | Página 5 |
| La esperanza en la muerte | Por qué Sócrates trata su propio fin como un posible bien | Página 6 |
Cada paso usa solo lo que el anterior mostró. Comienza por la página 2 y sigue en orden. Al final, tres páginas explican por qué un cristiano tiene mucho que ganar, y lo que debe rechazar, al leer a este pagano condenado a muerte.