Un libro que pregunta cómo vivir bien
Imagina un profesor que, al final de una vida entera enseñando, decide responder a la pregunta más antigua que existe: ¿qué es una vida buena? No "cómo ganar dinero" ni "cómo hacerse famoso", sino cómo ser, de verdad, una persona feliz y realizada. La Ética a Nicómaco es ese libro. Lo escribió Aristóteles, un filósofo griego que vivió de 384 a 322 antes de Cristo, y es, hasta hoy, uno de los tratados de moral más importantes jamás escritos.
La obra tiene diez partes, que llamamos libros (en tamaño actual, diez capítulos largos). El hilo que cose todo es una sola pregunta, repetida de mil formas: ¿qué es vivir bien? O, como Aristóteles prefiere decir, ¿qué es la felicidad y cómo se llega allá? Su respuesta no es un sentimiento pasajero. Es una vida entera bien vivida, de principio a fin.
Por qué el nombre "a Nicómaco"
El nombre asusta, pero la explicación es simple. Nicómaco era el nombre del hijo de Aristóteles (y también el nombre de su padre, por cierto). La tradición más antigua cuenta que estos escritos fueron dedicados u organizados en honor a ese hijo. Por eso "Ética a Nicómaco": la ética dirigida a Nicómaco. No es una teoría misteriosa escondida en el título, es sólo una dedicatoria de familia.
Vale guardar otro detalle que quita el miedo. Como casi todo de Aristóteles, esta obra no fue escrita como un libro de estantería, para leer en el sillón. Son notas de clase. Aristóteles enseñaba en un jardín de Atenas llamado Liceo, y lo que llegó hasta nosotros son apuntes de lo que decía a los estudiantes. Si aquí y allá el texto parece truncado o repetido, es por eso. Bajo la confusión hay un razonamiento muy bien montado, y este tema va a subirlo un escalón a la vez.
El libro detrás de la moral cristiana
Aquí está el motivo de que un cristiano se interese. La Ética a Nicómaco no quedó en el mundo pagano. Mil quinientos años después de escrita, se convirtió en la columna vertebral de la teología moral cristiana. Tomás de Aquino, el mayor teólogo de la Edad Media, leyó a Aristóteles con lápiz en mano y construyó sobre esa obra buena parte de lo que la Iglesia enseña sobre cómo vivir bien.
Un ejemplo directo: las cuatro virtudes cardinales (prudencia, justicia, coraje y templanza), que están hasta en el Catecismo, vienen en línea recta de Aristóteles. La misma idea de que el carácter se forma con el hábito, de que alguien se vuelve bueno practicando el bien como quien entrena un músculo, es suya. Cuando un sacerdote predica sobre crecer en virtud, está usando, sin siempre saberlo, el vocabulario de este libro. Entender la Ética a Nicómaco es descubrir el fundamento que está detrás de mucho de lo que el cristiano ya cree.
Cómo un cristiano debe leer a un pagano
Pero Aristóteles era pagano. Vivió antes de Cristo, no conoció la Biblia, no adoraba al Dios de Abrahán. De ahí la pregunta honesta: ¿puede un cristiano aprender de él? La respuesta de la tradición es sí, con una postura correcta. Ganar lo que hay de bueno, sin idolatrar al autor. Recoger la verdad donde esté, sin tragarse junto lo que está mal.
Esa postura tiene raíz en la propia Biblia. En el libro de Hechos, el apóstol Pablo predica en Atenas, la ciudad de Aristóteles, y en vez de insultar a los filósofos y poetas paganos, los cita para apuntar el camino a Dios. Pablo aprovecha la verdad que esos paganos habían encontrado y la usa como puente. Es exactamente así como se lee un genio que vivió fuera de la fe.
28 Porque nele vivemos, e nos movemos, e existimos; como também alguns dos vossos poetas disseram: Pois somos também sua geração.
Al mismo tiempo, la advertencia se mantiene en pie. El mismo Pablo advierte, en otra carta, para no dejarse esclavizar por una filosofía vacía, hecha sólo de tradición humana, que aleja de Cristo en vez de acercar. Las dos cosas andan juntas: usar la razón pagana como sirvienta útil, y nunca cambiarla por la fe. Con esa brújula en la mano, se puede abrir la Ética a Nicómaco sin miedo y sin ingenuidad. En las próximas páginas, subimos la escalera de la obra un escalón a la vez, empezando por la pregunta que mueve todo: al fin, ¿qué es la felicidad?
8 Tende cuidado, para que ninguém vos faça presa sua, por meio de filosofias e vãs sutilezas, segundo a tradição dos homens, segundo os rudimentos do mundo, e não segundo Cristo;