La muerte anunciada en el evangelio
El apóstol Pedro, según la tradición cristiana casi unánime, murió crucificado en Roma durante la persecución del emperador Nero, hacia los años 64 a 67. El detalle más conocido, el de que pidió ser crucificado de cabeza abajo por no considerarse digno de morir como su maestro, viene de una fuente específica y tardía, los Hechos de Pedro, y fue repetido después por escritores de la Iglesia.
El Nuevo Testamento no narra la muerte de Pedro, pero el evangelio de Juan trae una escena que la tradición leyó como anuncio de ella: Jesús le dice a Pedro que, cuando sea viejo, extendería las manos y otro lo ceñiría y lo llevaría a donde no quisiera, y el evangelista comenta que esto indicaba "con qué muerte había de glorificar a Dios". La expresión "extender las manos" fue asociada a la crucifixión.
18 Na verdade, na verdade te digo que, quando eras mais moço, te cingias a ti mesmo, e andavas por onde querias; mas, quando já fores velho, estenderás as tuas mãos, e outro te cingirá, e te levará para onde tu não queiras.
19 E disse isto, significando com que morte havia ele de glorificar a Deus. E, dito isto, disse-lhe: Segue-me.
14 Sabendo que brevemente hei de deixar este meu tabernáculo, como também nosso Senhor Jesus Cristo já mo tem revelado.
Las fuentes antiguas
La fuente más antigua y más sobria es la carta conocida como 1 Clemente, escrita desde Roma hacia el año 96, por tanto dentro de una generación de los hechos. Habla de los sufrimientos y el testimonio final de Pedro y Pablo sin describir la forma exacta de la ejecución. A finales del siglo 2, Tertuliano y después Eusebio de Cesarea, citando a Orígenes, registran la crucifixión de Pedro en Roma y el detalle de la cruz invertida.
5 Houve Pedro, que, por causa de um ciúme injusto, suportou não um, mas muitos trabalhos, e assim, tendo dado o seu testemunho, foi para o lugar de glória que lhe estava destinado.
5 Assim, anunciando-se publicamente como o primeiro entre os principais inimigos de Deus, ele foi levado a matar os apóstolos. Registra-se, portanto, que Paulo foi decapitado na própria Roma e que Pedro, igualmente, foi crucificado sob Nero. Esse relato sobre Pedro e Paulo é confirmado pelo fato de que seus nomes se conservam nos cemitérios daquele lugar até hoje.
2 Pedro parece ter pregado no Ponto, na Galácia, na Bitínia, na Capadócia e na Ásia aos judeus da dispersão. E, por fim, tendo chegado a Roma, foi crucificado de cabeça para baixo, pois ele mesmo havia pedido para sofrer dessa maneira. O que precisamos dizer a respeito de Paulo, que pregou o Evangelho de Cristo desde Jerusalém até o Ilírico e depois sofreu o martírio em Roma sob Nero? Esses fatos são relatados por Orígenes no terceiro volume do seu Comentário sobre Gênesis.
8 Y, cuando lo hubieron colgado de la manera que él deseaba, comenzó de nuevo a decir: Hombres a quienes corresponde escuchar, oigan lo que les declararé en este momento especial, mientras cuelgo aquí. Aprendan el misterio de toda la naturaleza y el principio de todas las cosas, cuál fue. Pues el primer hombre, cuya raza traigo yo en mi apariencia, cayó de cabeza hacia abajo, y mostró una manera de nacimiento tal como no había antes; pues estaba muerto, sin movimiento. Él, entonces, siendo derribado, él que también arrojó su primer estado por tierra, estableció toda esta disposición de todas las cosas, siendo colgado como imagen de la creación, en la cual hizo que las cosas de la mano derecha se volvieran mano izquierda y las de la izquierda se volvieran derecha, y cambió todas las marcas de su naturaleza, de modo que juzgó bellas las cosas que no eran bellas, y buenas las que en verdad eran malas. Acerca de lo cual el Señor dice en un misterio: A menos que hagan las cosas de la mano derecha como las de la izquierda, y las de la izquierda como las de la derecha, y las que están arriba como las que están abajo, y las que están detrás como las que están delante, no tendrán conocimiento del reino.
Pesando las fuentes: la muerte de Pedro como mártir en Roma tiene atestación antigua y múltiple, y es aceptada por la mayoría de los historiadores como probable. El detalle de la cruz de cabeza abajo depende enteramente de la literatura apócrifa y patrística posterior, y debe tratarse como tradición piadosa, no como hecho documentado.