Vida de Santo Antão 5
A biografia (séc. IV) que Atanásio escreveu do pai do monaquismo cristão: a renúncia de Antão, suas lutas com os demônios no deserto, o longo discurso sobre o discernimento dos espíritos, os milagres, os debates com os filósofos gregos e a sua morte. Um dos livros mais influentes da história do cristianismo, leitura que ajudou a converter Agostinho
Después de esto, la Iglesia fue tomada por la persecución que entonces ocurrió bajo Maximino, y cuando los santos mártires fueron llevados a Alejandría, Antón también los siguió, dejando su celda y diciendo: Vayamos nosotros también, para que, si somos llamados, podamos luchar, o para que contemplemos a los que luchan. Y él ansiaba por sufrir el martirio, pero, no estando dispuesto a entregarse, servía a los confesores en las minas y en las prisiones. Y era muy celoso en el tribunal en animar a la prontitud a aquellos que eran intimados durante su combate, mientras recibía a los que estaban siendo martirizados y los acompañaba en el camino hasta ser perfeccionados. El juez, por lo tanto, al ver la intrepidez de Antón y de sus compañeros, y el celo de ellos en ese asunto, ordenó que ningún monje apareciera en el tribunal ni permaneciera de modo alguno en la ciudad. Así, todos los demás encontraron mejor esconderse en ese día, pero Antón prestó tan poca atención a la orden que lavó su vestidura y, al día siguiente, estuvo de pie todo el tiempo en un lugar elevado delante de ellos, y se presentó con su mejor apariencia al gobernador. Por eso, mientras todos los demás se admiraban de esto, y el gobernador lo vio y pasó con su comitiva, él permaneció de pie sin temor, mostrando la prontitud de nosotros, cristianos. Pues, como yo dije antes, él mismo oraba para ser mártir, y por eso parecía entristecido por no haber dado su testimonio. Pero el Señor lo guardaba para nuestro provecho y el de otros, para que él se convirtiera en maestro de muchos en la disciplina que había aprendido de las Escrituras. Pues muchos, solo de contemplar su modo de vida, quedaban ansiosos por imitar sus caminos. Así, él volvió a servir como de costumbre a los confesores y, como si fuera su compañero de cautiverio, trabajaba en su servicio.