Segunda Apología de Justino Mártir 12

En efecto, por cuál motivo no habríamos de proclamar públicamente que todo eso es bueno y demostrar que se trata de una divina filosofía, si bastase decir que al matar a un hombre nosotros nos iniciamos en los misterios de Saturno y que, al hartarnos de sangre, hacemos lo mismo que ese ídolo que tanto apreciáis, al cual se asperja no solo con sangre de animales irracionales, sino también con sangre humana? Y para semejante rito de aspersión con la sangre de los ejecutados, destináis el hombre más ilustre y más noble de entre vosotros. Por fin, cuando dicen que abusamos de los varones y nos unimos sin temor con las mujeres, por qué no decir que, haciendo eso, estamos imitando a Zeus y a los otros dioses, alegando en nuestra defensa los escritos de Epicuro y de los poetas?