Primera Apología de Justino Mártir 67

Los que poseen alguna cosa y quieran, cada uno conforme a su libre voluntad, da lo que bien le parece, y lo que fue recogido se entrega al presidente. Él lo distribuye a huérfanos y viudas, a los que por necesidad u otra causa están necesitados, a los que están en las prisiones, a los forasteros de paso, en una palabra, él se torna en el proveedor de todos los que se encuentran en necesidad.