Primera Apología de Justino Mártir 13

En seguida, demostramos que, con razón, honramos también a Jesucristo, que fue nuestro Maestro en estas cosas y para eso nació, el mismo que fue crucificado bajo Poncio Pilato, procurador en Judea en el tiempo de Tiberio César. Aprendimos que él es el Hijo del propio Dios verdadero, y lo colocamos en segundo lugar, así como el Espíritu profético, que ponemos en el tercero. De hecho, nos tachan de locos, diciendo que damos el segundo lugar a un hombre crucificado, después del Dios inmutable, aquel que existe desde siempre y creó el universo. Es que ignoran el misterio que existe en esto y, por eso, os exhortamos a que prestéis atención cuando lo exponemos.