Sobre a Encarnação do Verbo 5

O clássico tratado de cristologia (séc. IV) em que Atanásio explica por que Deus se fez homem: a criação e a queda, o dilema entre a justiça e a bondade divinas, a Encarnação como solução, a morte na cruz e a ressurreição como vitória sobre a corrupção, e a refutação de judeus e gentios

Que la muerte fue destruida, que la Cruz se convirtió en la victoria sobre ella, y que ya no tiene poder, sino que está verdaderamente muerta, de esto hay una prueba nada pequeña, o mejor, una garantía evidente: es despreciada por todos los discípulos de Cristo, que todos la enfrentan de forma ofensiva y ya no la temen; por la señal de la Cruz y por la fe en Cristo, la pisan como muerta. Pues, en el pasado, antes que ocurriera la venida divina del Salvador, aun para los santos la muerte era terrible, y todos lloraban por los muertos como si hubieran perecido. Pero ahora que el Salvador resucitó su cuerpo, la muerte ya no es terrible; pues todos los que creen en Cristo la pisan como si nada fuera, y prefieren morir a negar su fe en Cristo. Pues saben con certeza que, cuando mueren, no son destruidos, sino que de hecho comienzan a vivir, y se hacen incorruptibles por la Resurrección. Y aquel diablo que antes exultaba maliciosamente en la muerte, ahora que sus dolores fueron desatados, permaneció el único verdaderamente muerto. Y de esto hay una prueba: antes que los hombres crean en Cristo, ven en la muerte un objeto de terror y se acobardan ante ella. Pero, cuando se pasan a la fe y la enseñanza de Cristo, su desprecio por la muerte es tan grande que hasta se lanzan ansiosamente sobre ella, y se hacen testigos de la Resurrección que el Salvador realizó contra ella. Pues, aún en tierna edad, se apresuran a morir, y no solo hombres, sino también mujeres se ejercitan por medio de la disciplina corporal contra ella. Tan débil se hizo que hasta mujeres que antes fueron engañadas por ella ahora se burlan de ella como de algo muerto y paralizado. Pues, así como, cuando un tirano es derrotado por un rey verdadero y atado de pies y manos, todos los que pasan lo cubren de escarnio, golpeándolo e insultándolo, ya sin temer su furia y barbarie, por causa del rey que lo venció, así también, habiendo la muerte sido vencida y expuesta por el Salvador en la Cruz, y atada de pies y manos, todos los que están en Cristo, al pasar, la pisan, y, testificando a Cristo, se burlan de la muerte, escarneciendo de ella y diciendo lo que de ella fue escrito hace mucho tiempo: ¿Oh muerte, dónde está tu victoria? ¿Oh sepulcro, dónde está tu aguijón?