Diálogo con Trifón 23
Si antes de Abrahán no había necesidad de circuncisión y antes de Moisés no había necesidad del sábado, de las fiestas o de los sacrificios, tampoco ahora ella existe, después de Jesucristo, Hijo de Dios, nacido sin pecado de María Virgen de la descendencia de Abrahán. En efecto, el propio Abrahán, aún incircunciso, fue justificado y bendecido por su fe en Dios, como dice la Escritura ; sin embargo, él recibió la circuncisión como señal, y no como justificación, conforme a la misma Escritura y la realidad de las cosas nos obligan a confesar. De modo que con razón se dijo de aquel pueblo que sería exterminada de su descendencia toda vida que no fuera circuncidada en el octavo día.