Diálogo con Trifón 127

Por lo tanto, ni Abraham, ni Isaac, ni Jacob, ni cualquier otro hombre jamás vio a aquel que es Padre inefable y Señor absoluto de todas las cosas y también del propio Cristo, sino vio a su Hijo, que también es Dios por voluntad de aquel, y Ángel por estar al servicio de sus designios, aquel mismo que el Padre quiso que naciese hombre por medio de la virgen y que, en otro tiempo, se convirtió en fuego para hablar con Moisés a partir de la zarza.