Diálogo con Trifón 117
Comentario a la profecía de Ml 1:10-12, la eucaristía
Dios, por tanto, es testigo de que le son agradables todos los sacrificios que le son ofrecidos en nombre de Jesucristo, los sacrificios que este nos mandó ofrecer, esto es, los de la Eucaristía del pan y del vino, que los cristianos celebran en todo lugar de la tierra. Por otro lado, Dios rechaza los sacrificios que vosotros le ofrecéis por medio de vuestros sacerdotes, pues dice: “No recibiré de vuestras manos vuestros sacrificios, porque desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, mi nombre es glorificado en las naciones y vosotros lo profanáis”.