Diálogo con Trifón 110
Nosotros estábamos antes llenos de guerra, de muertes mutuas y de toda maldad, pero renunciamos en toda la tierra a los instrumentos guerreros y transformamos las espadas en arados y las lanzas en instrumentos para cultivar la tierra, y cultivamos la piedad, la justicia, la caridad, la fe y la esperanza, que nos vienen de Dios Padre por medio de su Hijo crucificado. Cada uno de nosotros se sienta debajo de su parra, esto es, cada uno usa solo de su legítima mujer. En efecto, vosotros sabéis que la palabra profética dice: “Y su mujer como viña fértil”.