Diálogo con Trifón 11

En efecto, oh Trifón, leí que debía venir una ley perfecta y una alianza soberana en relación a las otras, que ahora deben ser guardadas por todos los hombres que desean la herencia de Dios. La Ley dada sobre el monte Horeb ya es vieja y pertenece solamente a vosotros. La otra, sin embargo, pertenece a todos. Una ley colocada contra otra ley anula la primera; una alianza hecha posteriormente también deja sin efecto la primera. Cristo nos fue dado como ley eterna y definitiva y como alianza fiel, después de la cual no hay más ni ley, ni orden, ni mandamiento.