Apologético (Tertuliano) 9
Hoy, entre nosotros, la sangre consagrada a Belona, sangre sacada de un muslo perforado y después consumida, sella la iniciación en los ritos de aquella diosa. Aquellos también que, en los espectáculos de gladiadores, para la cura de la epilepsia, beben con sed ávida la sangre de criminales muertos en la arena, mientras fluye fresca de la herida, y después corren —¿a quién pertenecen? ¿Aquellos también que hacen comidas con la carne de fieras salvajes en el lugar de combate —que tienen apetitos voraces por oso y ciervo? Aquel oso en la lucha fue bañado con la sangre del hombre que él despedazó: aquel ciervo se rodó en la sangre del gladiador. Las entrañas de los propios osos, cargadas con vísceras humanas aún no digeridas, son muy buscadas. ¿Y tienen ustedes hombres devorando carne alimentada por humanos?