Apologético (Tertuliano) 7

Defensa Contra Acusaciones Falsas

Monstruosidades de maldad, somos acusados de observar un rito sagrado en el cual matamos a un niño y después lo comemos; en el cual, tras el banquete, practicamos incesto, con los perros —nuestros alcahuetes, supuestamente— derribando las luces y proporcionándonos la impudicia de las tinieblas para nuestros deseos impíos. Esto es lo que constantemente se nos imputa, y aun así ustedes no se esfuerzan por descubrir la verdad sobre lo que se nos ha acusado por tanto tiempo. O traigan, entonces, el asunto a la luz del día, si creen en ello, o no den crédito, ya que nunca han investigado. Basándonos en su duplicidad, tenemos el derecho de afirmar que no hay realidad en aquello que ustedes no osan investigar. Ustedes imponen al verdugo, en el caso de los cristianos, un deber completamente opuesto a la investigación: él no debe hacerlos confesar lo que hacen, sino hacerlos negar lo que son.