Apologético (Tertuliano) 15
Hemos visto en nuestros días una representación de la mutilación de Atis, aquel famoso dios de Pesinunte, y un hombre quemado vivo como Hércules. Nos divertimos con las crueldades cómicas de la exhibición al mediodía, con Mercurio examinando los cuerpos de los muertos con su hierro caliente; hemos presenciado al hermano de Júpiter, martillo en mano, arrastrando los cadáveres de los gladiadores. Pero ¿quién puede enumerar todo esto? Si por tales cosas el honor de la divinidad es atacado, si ellas sirven para borrar todo vestigio de su majestad, debemos explicarlas por el desprecio en que los dioses son tenidos, tanto por aquellos que realmente los hacen, cuanto por aquellos para cuyo placer son hechas.