Apologético (Tertuliano) 11

Si, entonces, hay alguien que es capaz de hacer dioses, vuelvo a examinar si hay alguna razón para hacer dioses; y no encuentro otra razón además de esta: que el gran Dios necesita de sus servicios y auxilios para realizar las funciones de la divinidad. Pero, primero, es una idea indigna que Él necesite de la ayuda de un hombre, y de hecho un hombre muerto, cuando, si Él necesitara de esta asistencia de los muertos, podría más apropiadamente haber creado alguien como dios desde el principio. Tampoco veo lugar para su acción. Pues toda esta masa del mundo —sea autoexistente y no creada, como Pitágoras sostiene, o traída a la existencia por las manos de un creador, como Platón defiende— fue manifiestamente, de una vez por todas en su construcción original, dispuesta, amueblada, ordenada y suplida con un gobierno de perfecta sabiduría. No puede ser imperfecto aquello que hizo todo perfecto. No había nada esperando que Saturno y su raza hicieran.