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Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV
La Parte IV en la Obra
La Parte IV de la Concordia, titulada "Sobre la presciencia de Dios", es el corazón de la obra de Luis de Molina y la sección por la que se le recuerda. Toda la Concordia existe para resolver un problema antiguo: si Dios sabe desde la eternidad todo lo que cada persona va a hacer, ¿cómo pueden esos actos seguir siendo libres? Las partes anteriores tratan del libre arbitrio, del concurso divino y de la gracia; es aquí, en las Disputas 47 a 53, donde Molina presenta la pieza que sostiene todo el sistema, la llamada ciencia media (scientia media). Sin ella, el resto de la conciliación entre gracia y libertad no se cierra.
La sección parte de la raíz de la contingencia y asciende hasta la presciencia de los futuros contingentes, pasando por las soluciones que Molina considera insuficientes: la de que Dios conoce el futuro solo porque todas las cosas ya le están presentes en la eternidad, y las de Escoto y Durando. Contra ellas, y contra la predeterminación defendida por los tomistas, Molina propone que Dios conoce lo que cada criatura libre haría en cualquier circunstancia posible, y que ese conocimiento es anterior a su decreto. El punto culminante está en la Disputa 53, dividida en cuatro secciones, donde expone y rechaza las "predefiniciones" con que otros autores intentaban garantizar la certeza del conocimiento divino sin recurrir a la ciencia media.
Contenido del Libro
- Disputa 47: la raíz de la contingencia, es decir, por qué algunas cosas podrían suceder o no suceder — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 1)
- Disputa 48: si todo lo que ha existido, existe y existirá en el tiempo está presente a Dios en la eternidad — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 2)
- Disputa 49: si Dios conoce los futuros contingentes porque le están presentes, y si esto concilia libertad y presciencia — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 3)
- Disputa 50: las posiciones de Escoto y Durando, y si Dios conoce los futuros por medio de ideas — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 4)
- Disputa 51: el intento de conciliar libertad y presciencia diciendo que Dios, desde la eternidad, supo exactamente lo que sucedería — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 5)
- Disputa 52: si hay en Dios ciencia de los futuros contingentes y cómo concuerda con ella la libertad — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 6)
- Disputa 53: las predefiniciones y el origen de la certeza del conocimiento divino sobre los futuros contingentes — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 7:1)
- Miembro I: lo que otros autores piensan sobre estas dos cuestiones — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 7:2)
- Miembro II: la refutación de la opinión anterior (la predeterminación de los actos libres) — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 7:30)
- Miembro III: hasta qué punto son admisibles las predefiniciones — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 7:83)
- Miembro IV: la refutación de otras objeciones — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 7:112)
La Ciencia Media (Scientia Media)
La tesis central de la Parte IV es que el conocimiento de Dios se ordena en tres momentos lógicos, no temporales. Por el conocimiento natural, anterior a cualquier decisión suya, Dios conoce todo lo necesario y todo lo posible. Por el conocimiento libre, posterior al decreto, conoce lo que de hecho existirá en el mundo que eligió crear. Entre los dos, Molina inserta un tercero: el conocimiento medio, por el cual Dios conoce los futuros condicionales, es decir, lo que cada criatura libre haría si fuera puesta en cualquier circunstancia posible. Este conocimiento es, según Molina, anterior al decreto divino: Dios lo consulta, por así decirlo, antes de decidir qué mundo crear, y por eso prevé con certeza lo que ocurrirá sin causar la elección. La libertad quedaría preservada porque el acto, aunque previsto, no es determinado por Dios; y la certeza de la presciencia quedaría explicada sin recurrir a la predeterminación física de la voluntad, que era la solución de los tomistas y que Molina rechaza por entender que suprime la libertad que pretende defender.
La Crítica y la Recepción Moderna
La ciencia media fue influyente y nunca dejó de ser discutida. La objeción más debatida es la llamada grounding objection (objeción del fundamento): si un futuro condicional de la libertad puede ser verdadero antes e independientemente del decreto divino y de la propia elección, ¿qué hace verdadera esa proposición? Los críticos argumentan que tales contrafácticos carecerían de algo que los fundamente, de modo que la solución de Molina solo desplazaría el problema. Ya en el siglo XVI, Domingo Báñez y los tomistas acusaban al molinismo de comprometer la soberanía divina; Francisco Suárez, del lado jesuita, reelaboró la doctrina en la variante llamada congruismo. En el siglo XX el debate renació en la filosofía analítica de la religión, sobre todo con Alvin Plantinga, que usó los futuros condicionales en su defensa del libre arbitrio frente al problema del mal, y con William Lane Craig, que desarrolló una versión analítica del molinismo. Plantinga y Craig responden a la grounding objection sosteniendo que la exigencia de un fundamento, en los términos en que se plantea, no está probada; los críticos responden que la carga de la prueba recae sobre el molinista. La cuestión permanece abierta.
“Dios no conoce los eventos futuros contingentes solo porque existen de alguna forma en la eternidad, fuera de sus causas. Más bien, debido a su suprema sabiduría, Él comprende todas las cosas, de manera contingente o libre, antes incluso de decidir cualquier cosa.”Luis de Molina, Concordia do Livre Arbítrio - Parte IV 3:8
Relevancia
La Parte IV es el texto fuente del molinismo y uno de los intentos más discutidos de conciliar la presciencia divina y la libertad humana. Para el lector cristiano, ofrece un modelo que pretende mantener a la vez la omnisciencia de Dios, su providencia sobre todo y la libertad real de la criatura. Para el lector escéptico, ofrece el registro de un problema que la filosofía de la religión todavía no considera resuelto: la verdad de los futuros condicionales y su fundamento. Vale la pena leer la propuesta de Molina junto con la objeción que la acompaña, sin tomar la tesis como vencida ni como vencedora, porque el debate que abrió sigue vivo, tanto en la teología católica como en la filosofía analítica contemporánea.