Salmos 53

Al Director. Para la enfermedad. Poema de David.
Dice el necio para sí: «No hay Dios». Se han corrompido cometiendo execraciones, no hay quien obre bien.
Dios observa desde el cielo a los hijos de Adán, para ver si hay alguno sensato que busque a Dios.
Todos se extravían igualmente obstinados; no hay uno que obre bien, ni uno solo.
Pero ¿no aprenderán los malhechores que devoran a mi pueblo como pan y no invocan a Dios?
Pues temblarán de espanto allí donde no había razón para temer, porque Dios esparce los huesos del agresor, y serán derrotados, porque Dios los rechaza.
¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, se alegrará Jacob y gozará Israel.