Judit 13
Entonces, con todas sus fuerzas, le asestó dos golpes en el cuello y le cortó la cabeza.
La decapitación con 'dos golpes en el cuello' es el ápice de la narrativa y el motivo que convirtió a Judit en tema recurrente en el arte occidental (Donatello, Caravaggio y, de modo célebre, Artemisia Gentileschi, que pintó la escena con fuerza visceral inusual). La cabeza cercenada del enemigo hace eco también de David exhibiendo la cabeza de Goliat (1Sm 17:51,57). La tradición interpretativa se divide sobre el engaño y el asesinato presentados como 'santos': parte de los comentadores antiguos y modernos alaba a Judit como instrumento de Dios, otra parte trata la mentira y la seducción planeadas como problema moral que el texto no llega a resolver.