Isaías 49
y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré».
Aquí está el nudo de la identidad del Siervo, uno de los puntos más debatidos del libro. El texto llama al Siervo 'Israel', lo que sostiene la lectura judía tradicional de que el Siervo es el propio pueblo (o su remanente fiel) personificado. Ya en el verso 5, sin embargo, el Siervo tiene la misión de 'traer a Jacob' de vuelta, o sea, parece distinto de Israel.La crítica ofrece soluciones variadas: que 'Israel' en el v.3 sería una glosa posterior (ausente en algunos manuscritos secundarios), que el Siervo representa a Israel sin confundirse con él, o que se trata de un individuo (profeta, rey o figura futura). La lectura cristiana aplica los Cánticos a Jesús. No hay consenso académico.