Evangelho de Pedro 1

Evangelho da Paixão (séc. II), fragmento de Akhmim: a cruz que fala e os dois homens gigantes

Pero, de los judíos, nadie se lavó las manos, ni Herodes ni ninguno de sus jueces. Y, como no quisieron lavarse, Pilato se levantó.
Entonces Herodes, el rey, ordenó que el Señor fuese entregado en sus manos, diciendo: Todo lo que ordené que le hicieran, háganlo.